Entre encinas y silencio, Extremadura esconde su propia Capilla Sixtina
Las pinturas datan en su mayoría del siglo XVIII -con la bóveda fechada en 1736- y se atribuyen a la escuela vinculada a Francisco de Zurbarán.
En el sur de la provincia de Badajoz, a pocos kilómetros de Fuente del Arco y en las colinas de Sierra Morena, se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Ara, -también conocida como Capilla Sixtina de Extremadura-, un santuario que, pese a su apariencia exterior sencilla, encierra uno de los conjuntos pictóricos más sorprendentes de Extremadura.
El edificio, encalado y de líneas sobrias, conserva en su fachada sur una arquería mudéjar formada por arcos peraltados apoyados sobre pilares poligonales. Bajo ella se abre una puerta con arco de herradura, donde aún se aprecian restos de columnas romanas reutilizadas. Además, en el entorno han aparecido vestigios de época romana, favorecidos por la cercanía de Regina Turdulorum, lo que sugiere la existencia de un espacio de culto anterior al actual templo.
INTERIOR
El interior está completamente cubierto por pinturas murales, sin apenas espacio libre. Las escenas representan distintos pasajes del Génesis, desarrollados de forma continua por muros y bóvedas, creando una sensación envolvente poco habitual en la arquitectura religiosa española.
Por esta razón, la ermita es considerada la “Capilla Sixtina de Extremadura”, en alusión a la Capilla Sixtina, no por su tamaño o monumentalidad, sino porque, al igual que allí, la pintura ocupa la totalidad del espacio y construye un relato visual completo que transforma la percepción del edificio.
Las pinturas datan en su mayoría del siglo XVIII -con la bóveda fechada en 1736- y se atribuyen a la escuela vinculada a Francisco de Zurbarán. Desde el punto de vista arquitectónico, el templo presenta una única nave con bóveda de cañón y una capilla mayor separada por un arco toral, donde se sitúa un retablo barroco. Esta estructura sencilla actúa como soporte para el programa pictórico, que se convierte en el verdadero protagonista.
El origen de la ermita se remonta a finales del siglo XIV, finalizando la construcción hacia 1494, aunque fue ampliado y reformado hasta comienzos del siglo XVIII. En sus inmediaciones existieron antiguamente dependencias para el santero, peregrinos y una bodega, de las que aún quedan restos.
ROMERÍA NOCTURNA
Hoy, además de su valor artístico e histórico, la ermita sigue ligada a la vida de Fuente del Arco. Cada 7 de septiembre, víspera del Dia de Extremadura, los vecinos de esta localidad extremeña celebran una romería nocturna en sus alrededores, tras la cual la imagen de la Virgen es trasladada en procesión hasta el municipio.
La Ermita de la Virgen del Ara demuestra que algunos de los mayores tesoros artísticos no están en capitales monumentales, sino escondidos entre encinas, silencio y caminos rurales.