Las pinturas datan en su mayoría del siglo XVIII -con la bóveda fechada en 1736- y se atribuyen a la escuela vinculada a Francisco de Zurbarán.
La actuación se ha centrado en la restauración del inmueble, fundamentalmente las portadas y las cubiertas, la revisión de todas las pinturas murales recuperadas hasta ahora y la restauración de los muros pictóricos del camarín y catas en la sacristía