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Las familias afectadas por la explosión en un edificio de Cabezuela del Valle tardarán meses en poder volver a sus casas debido a los graves daños sufrido en el inmueble. Según relata a El Periódico Extremadura, Eva María Cancho, una de las heridas, en el momento del suceso se encontraba con su marido y su hijo menor en el salón de su vivienda, cuando escucharon de repente una gran explosión que desplazó el sofá donde estaban sentados y "abrió un enorme boquete en la pared, cayendo cascotes por todos lados". Como consecuencia de este hecho doce familias han sido desalojadas de sus viviendas.

Tras los primeros momentos de confusión, se iniciaron las labores de desescombro, que continúan hoy, así como las investigaciones sobre el terreno por parte de los miembros de la Policía Judicial de la Guardia Civil y del Consorcio del SEPEI.

A lo largo de la mañana, los vecinos han podido acceder por turnos a las viviendas afectadas para recoger sus efectos personales y algo de ropa.

A las diez de la mañana, la corporación municipal celebró una reunión para adoptar las primeras medidas de ayuda, encaminadas fundamentalmente a facilitar el alojamiento y la manutención de las familias que se han visto afectadas, aunque la mayoría ha decidido alojarse en casa de familiares y amigos.

Posteriormente, el alcalde, Antonio Domínguez, y varios responsables municipales se reunieron con los vecinos afectados para mostrarles su apoyo y comenzar a facilitarles, en coordinación con las compañías de seguros, todo aquello que necesiten.

  En esta reunión también han participado miembros del Consorcio del SEPEI, el arquitecto de la Mancomunidad de Municipios, Julián Burgos, así como otros técnicos de vivienda pertenecientes a la Junta de Extremadura.

Según aclara el Jefe de Prevención de Incendios del SEPEI, Domingo Ramos, las seis familias del bloque C podrán volver a sus casas en unos días, ya que el ayuntamiento asume la realización de las obras necesarias para posibilitar un regreso temprano.

En cuanto a las viviendas del bloque D, foco de la explosión, el técnico asegura que la primera decisión es la realización de distintas catas para determinar si la estructura del edificio, que permanece apuntalado para evitar derribos, ha sufrido daños irreversibles.

En este sentido, el arquitecto de la Mancomunidad indica que, aunque finalmente no haga falta el derribo del inmueble, las obras de rehabilitación se van a alargar bastante, "ya que todos los tabiques de las casas han reventado", lo que conlleva que todas las conducciones de agua y luz también estén tocadas.

Tras el susto inicial, en la población existe "un gran alivio" y una sensación de que "ha habido mucha suerte", ya que, a pesar de los graves daños materiales, la explosión no ha causado daños personales de consideración.