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La diversidad de fauna que habita en bosques del norte de Extremadura, como son el buitre negro, águila real e imperial, águila pescadora, cigüeña negra, búho real, entre las aves más destacadas, y el lobo ibérico, el lince, los ciervos, corzos y cabra montés, contribuyen a la buena conservación de la vegetación del matorral y los buenos pastos y a favorecer una puerta de entrada del turista de naturaleza, permitiendo dejarse invadir por estos valores naturales compatibles con las actividades humanas, como la agricultura de montaña y la ganadería extensiva.

En plena crisis económica, el turismo de naturaleza es oportunidad abierta al uso racional de nuestra tierra compatible con la caza durante el invierno. Hemos compartido en la entrada del otoño, entre los meses de septiembre y octubre, la famosa berrea o, mejor dicho, la época reproductora del ciervo. Ahora, cuando el campo nos ofrece colores ocres y mantos verdes de los prados, nos permite caminar y respirar un aire limpio y alejado de las grandes concentraciones urbanas.

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Seguimos siendo un tesoro europeo de fauna y flora única por su multitud de especies. Es un momento único para dar la posibilidad de continuar dando a nuestros jóvenes unos recursos naturales tal como los heredamos de nuestros padres:  el bosque de robles en la comarca de La Vera, el minicultivo del cerezo en el Valle del Jerte, el bosque de castaños y robles en el Ambroz, el bosque único del pinar de Granadilla, donde sobrevive la mayor concentración de ciervos del Sistema Central y esto repercute favorablemente en la compatibilidad de la reproducción del lobo ibérico y el lince ibérico. Además, en conexión con las sierras de Las Hurdes y Las Batuecas, al sur de la provincia de Salamanca, finaliza la ruta turística en la hermosa Sierra de Gata, donde los pueblos dan abrigo a rincones únicos por su belleza.

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No es momento de dejar la conservación en manos de la Administración, sino en los campesinos y campesinas que vivimos en esta tierra donde nacimos y estamos dispuestos a continuar con nuestras actividades: la recolección de aceitunas, la cereza, la castaña, las uvas, etc. La debemos de favorecer nosotros. No podemos ni debemos dar la espalda a nuestra naturaleza porque ella siempre ha estado a nuestro lado, permitiéndonos seguir el camino marcado por nuestros antepasados… Sigamos, pues, velando por una tierra que nos prometió un futuro para nosotros.  Las generaciones venideras quieren volver a escuchar el aullido del lobo y la belleza del lince ibérico. Todos debemos crear una alianza para abrir las puertas al turismo rural y marcar nuestros productos de nuestra tierra con la etiqueta de calidad medioambiental.


El autor es responsable del Área de Naturaleza de la Asociación de Ecologistas Tierras de Granadilla


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