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Adesval comenzó este jueves con las actividades de educación ambiental programadas para esta primavera de 2010. Se trató en este caso del primer Itinerario Ecoeducativo "Canchos de Ramiro" del Programa "Conoce Extremadura", financiado por la Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente de la Junta de Extremadura.

 

El Colegio Público Nuestra Señora de Altagracia, de Garrovillas de Alconétar, ha sido el primer centro escolar participante en las numerosas actividades de educación ambiental que tendrán lugar en los próximos meses. 54 alumnos de 3º a 6º de primaria, acompañados de 4 profesores, pudieron disfrutar y conocer el corazón natural de la comarca: los Canchos de Ramiro.

 

La actividad dio comienzo alrededor de las 10:00 de la mañana, cuando el autobús hizo entrada en Cachorrilla. Allí fueron recibidos por técnicos de ADESVAL y de la Mancomunidad Integral de Municipios Rivera de Fresnedosa, encargada de la gestión del Aula de Naturaleza "Canchos de Ramiro".

 

Un Aula que fue lo primero que conocieron los escolares; divididos en dos grupos, contemplaron el audiovisual de la ZEPA "Canchos de Ramiro y Ladronera", admiraron la maqueta topográfica interactiva, y se mostraron sumamente interesados por la exposición temática del Aula, que repasa los valores naturales más destacados de la Comarca del Valle del Alagón.

 

Una vez visitada el Aula, se emprendió camino hasta los Canchos de Ramiro, en un sendero de algo más de 4,5 Km. A lo largo del mismo, los escolares fueron descubriendo los distintos paisajes y ecosistemas que iban atravesando: dehesa, bosque mediterráneo, ecosistema hídrico, y ya al final, el roquedo, representado por la imponente mole cuarcítica de los Canchos de Ramiro.

 

Al llegar al mirador de los Canchos, los alumnos y profesores tuvieron la suerte de avistar nuestra más preciada especie ornitológica, en peligro de extinción: la cigüeña negra. Además, comprobaron la existencia de una abundante colonia de buitre leonado, y se deleitaron con el vuelo cernido del águila culebrera y los singulares colores del alimoche, el más pequeño de los buitres peninsulares.

 

Tras permanecer en los Canchos alrededor de 1 hora, utilizando los prismáticos y el telescopio de la Asociación, se emprendió camino de vuelta, dando por finalizada la actividad alrededor de las 15:00. Una jornada marcada por el buen tiempo, y la alegría y entusiasmo de unos escolares que disfrutaron muchísimo conociendo y descubriendo uno de los paisajes oníricos más singulares de toda la Península Ibérica