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La séptima edición del Mercado Medieval de las Tres Culturas transformará del 8 al 11 de noviembre el casco histórico en un escaparate de actividades para revivir la huella judía, cristiana y árabe de la historia de Cáceres. Con 12.000 euros de presupuesto de la Concejalía de Turismo y 130 artesanos, la convocatoria lúdica tendrá como principales novedades el reforzamiento de las actividades infantiles en relación a años anteriores, la utilización de la plaza Mayor y el Foro de los Balbos como nuevos espacios y el acuerdo con empresas del centro para que participen en la iniciativa mediante la decoración de las calles con pendones y banderolas del medievo.

Según informaron ayer Francisco Torres, concejal de Turismo, y la técnico municipal Amparo Fernández, la ciudad monumental y sus aledaños servirán para que los artesanos conviertan las plazas de Santa María y San Jorge en un mercado cristiano, en un zoco árabe las de las Veletas y San Mateo y el entorno de la ermita de San Antonio y la calle Pereros en un poblado hebreo. La apuesta por llevar el mercado fuera del recinto intramuros se traducirá en la instalación de tenderetes de venta en la bandeja central de la plaza Mayor y en la bajada de Gran Vía, además de castillos hinchables en el Foro de los Balbos, informa El Periódico Extremadura.

Concebido como uno de los principales reclamos de la ciudad para atraer turistas en otoño, el mercado medieval tendrá este año más actividades y abrirá ininterrumpidamente de 11 a 23 horas, aunque el horario de cierre será flexible dependiendo de la afluencia de público. En la edición del 2006 logró reunir a 115.000 personas durante los cuatro días que duró. Con el fin de potenciar la participación infantil, la programación definida por la empresa valenciana Balconet, concesionaria del evento, ha convocado a los centros escolares a un concurso infantil de disfraces el 8 de noviembre en el que se sortearán entre los participantes más de 30 regalos como consolas, bicicletas o gorras. Entre las propuestas, también destaca una exposición de manuscritos en el que un escribano enseñará a realizar un documento con los pergaminos de la época medieval y en el que se podrá ver más de una veintena de originales de toda Europa y un retrato del emperador Carlos V que data del año 1563.

Asimismo, los organizadores pondrán en marcha un plan de tráfico en el recinto intramuros para facilitar la carga y descarga a los artesanos, que dispondrán de zonas de aparcamiento, pero fuera de la parte antigua. El ayuntamiento garantizó que los vecinos del casco antiguo tendrán garantizado el acceso.