El estudio, realizado en colaboración con empresas y centros de investigación de Francia y Grecia, demuestra que un complejo alimenticio a base de molibdeno fortalece la salud de las abejas y mejora su supervivencia durante el invierno.
Las abejas solitarias no viven en colmenas ni producen miel, pero son responsables de una gran parte de la polinización de cultivos y plantas silvestres.
La actuación se ha llevado a cabo salvaguardando todo el material posible para su reubicación en otras colmenas.