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Los amantes de la ornitología que quieran observar la evolución de algunas de las aves más amenazadas del planeta tienen una cita con el birding en Extremadura.

Las dehesas, roquedos, pastizales, bosques mediterráneos y cursos de agua sirven de refugio para las 337 especies de aves que han encontrado aquí su lugar ideal para vivir. Se trata de condiciones que, unidas a la inclusión del 74,1% del territorio en el inventario de Áreas Importantes para las Aves de España, hacen de Extremadura un lugar excepcional para el avistamiento de aves no solo a nivel nacional, sino también a nivel europeo.

Hábitats diferentes y bien conservados, temperaturas suaves y abundante alimento son las razones que atraen a las aves a Extremadura. De hecho, hasta 194 especies construyen sus nidos por estos lares, pudiendo distinguir entre las que permanecen todo el año y las que han elegido la región para reproducirse pero emigran durante el invierno. A ellas, hay que añadir 189 especies que llegan a estas tierras desde lugares más fríos para pasar el invierno o las que lo utilizan como lugar de paso y descanso en sus rutas migratorias hacia tierras más cálidas.

La mayoría, como las grullas, disfrutan de la dehesa, el paisaje más característico, aunque también aprovechan el resto de hábitats e, incluso, se dejan ver por pueblos y ciudades, donde castillos medievales y torreones religiosos se convierten en el espacio ideal para los nidos, conjugando así la observación de las aves con el descubrimiento del patrimonio cultural e histórico.

Destaca sin duda la presencia de la cigüeña, cuya abundancia las lleva a crear construcciones de inverosímil equilibrio, levantando sus pesados nidos en torres eléctricas y señales de tráfico, presumiendo de expertos conocimientos arquitectónicos. Aunque compite en atractivo con arrendajos, torcecuellos, herrerillos, pinzones, petirrojos, picapinos, ruiseñores, halcones, gavilanes, lechuzas, búhos, cárabos o chorlitos.

Junto a ellas, destaca la presencia de algunas de las aves más amenazadas de Europa. El águila imperial ibérica, el águila perdicera, el alimoche, la cigüeña negra, el aguilucho cenizo, el buitre negro, el cernícalo primilla o la avutarda se dejan ver en los cielos extremeños. Por ello, existen 69 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) que cubren más de 1.089.936 hectáreas, lo que supone el 26,15% del territorio.

UNA WEB ESPECIALIZADA EN BIRDING

Aunque prácticamente cualquier paisaje extremeño es buena opción para la observación de aves, la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura ofrece una serie de rutas específicas para el aficionado a través del portal www.birdinginextremadura.com. Itinerarios que se trazan por los lugares de mayor interés para la observación de aves, indicando las épocas recomendadas y los servicios turísticos.