Portugal ha puesto en funcionamiento el cobro de peajes en tres autopistas fronterizas con España en concreto con Andalucía, Salamanca y Galicia, y otra más en el Alentejo.

Plataformas ciudadanas del Algarve, del centro y norte del país, que se manifiestan desde hace meses contra esta medida, preparan más protestas a las que se espera que se unan también colectivos españoles.

Los costes aproximados de los nuevos peajes oscilan entre los 11 y los 19 euros para recorrer las autopistas afectadas, según anunció esta semana el Gobierno portugués en el Diario Oficial de la República lusa.

En concreto, el viaje de 130 kilómetros de la A-22, a través del Algarve hasta Andalucía, cuesta desde hoy 11,6 euros para los turismos.

En la A-24, colindante con Galicia, el usuario debe pagar 14 euros para recorrer 155 kilómetros, y en la A-25, próxima a la provincia castellanoleonesa de Salamanca, los 173 kilómetros de autopista suponen un desembolso de 15,65 euros.

En cuanto a la vía que atraviesa la región del Alentejo (A-23), en el centro-sur de Portugal, el pago asciende a 19,3 euros por los 178 kilómetros de trayecto.

Estos nuevos peajes terminan con las últimas autopistas gratuitas de Portugal, conocidas como SCUT (acrónimo en portugués de "sin coste para el usuario") que empezaron a operar financiadas por el Estado hace catorce años.

La conversión a vía de pago de las SCUT fue iniciada por el anterior Gobierno socialista luso en tres autopistas del norte de Portugal en 2010, como una medida para paliar las pérdidas que arrastra la compañía estatal Carreteras de Portugal.

El actual primer ministro conservador, Pedro Passos Coelho, amplió la iniciativa a las últimas cuatro autopistas SCUT que aún eran gratuitas mediante un decreto-ley aprobado en octubre.

Además de los costes extra, los empresarios, usuarios y ayuntamientos, en particular los afectados en España, han criticado el complejo sistema de pago electrónico de estas autopistas, frente al convencional cobro en cabinas mediante efectivo o tarjeta de crédito.

En los nuevos peajes el pago se realiza con un dispositivo electrónico que se debe comprar o alquilar y llevar en el coche.

Los vehículos extranjeros pueden usar tarjetas de prepago, que se compran por Internet o en máquinas automáticas, aunque por el momento sólo se han instalado en Vila Nova de Cerveira, colindante con Galicia, Vilar Formoso, al lado de la provincia de Salamanca, y Vila Real de Santo Antonio, a pocos kilómetros de Huelva.

La conversión a vías de pago de otras tres autopistas en el norte de Portugal -la de Costa da Prata, la A-28 fronteriza con Galicia y la del Gran Oporto-, en octubre de 2010 ya fue contestada con críticas de asociaciones de empresarios, ayuntamientos y usuarios gallegos y portugueses.