•  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

El debate sobre el nuevo Plan General Municipal (PGM) hace olvidar que hay otro plan, que es el que está en vigor y el documento que condiciona desde hace una década el crecimiento de Cáceres y que explica la gran expansión que ha sufrido la ciudad en solo diez años. Es la causa de que se hayan levantado viviendas en el Rodeo, Perú o Infanta Isabel y del enorme desarrollo de Mejostilla, con Montesol, Ronda o Vegas del Mocho, o del sur del casco urbano (detrás del parque de bomberos), con Maltravieso, Casa Plata o Vistahermosa. Se trata de un plan general que ha regulado, junto con los polígonos de La Ley del Kilómetro (Gredos, residencial Universidad y Cáceres el Viejo), la mayor expansión urbana de la ciudad en su historia.

De todas las urbanizaciones que dicho plan preveía en suelo urbano o urbanizable programado (por donde debe crecer la ciudad) solo queda una zona por desarrollar, que además era de las más grandes y con mayor previsión de viviendas. Está situada a continuación de Nuevo Cáceres, entre las naves de empresas de la carretera de Mérida y las viviendas de la urbanización Casa Plata y Maltravieso (detrás del parque de bomberos). Sin embargo, ese sector se va a desarrollar, ya que desde hace dos semanas está en periodo de exposición su programa de ejecución, paso previo a la reparcelación de sus veinticinco hectáreas y a las autorizaciones municipales para iniciar las obras de ejecución de las calles y los servicios generales.

Con esta urbanización se completará el desarrollo de la ciudad previsto en el plan en vigor, que se cumplirá en todas sus planificaciones de nuevos terrenos urbanizables programados (todos los suelos que se reservan para la expansión de Cáceres). Solo quedan sin desarrollar aquellos sectores de terreno urbanizable sin programar (las bolsas de suelo que se dejan con poca densidad de edificación por si es necesario terreno), de los que, sin embargo, sí está en ejecución Vistahermosa, mientras que otros (los terrenos que quedan entre Castellanos y Capellanías, suelo entre Mejostilla y la carretera de Casar o todo el suelo al otro lado de la estación) entran en las previsiones del nuevo plan general.

La tramitación para aprobar la última de las grandes urbanizaciones del plan de 1999 coincide con la crisis en el sector de la construcción, que ha frenado el desarrollo de algunos de los sectores del plan de 1999 que iban más retrasados, como Vegas del Mocho o Nueva Ciudad, que, sin embargo, tienen las obras de urbanización ejecutadas. La urbanización que prolongará Nuevo Cáceres no se desarrollará de inmediato. Además de que falta la reparcelación, también dependerá "de la demanda o no de suelo", según recordaron ayer fuentes que trabajan en la gestión de esta nueva zona residencial.

La planificación inicial del plan general de 1999 era que en este sector se edificasen 1.071 viviendas, el segundo más grande tras Montesol II, y que su superficie fuese mayor, hasta la carretera de Mérida, englobando las naves empresariales, que se tenían que eliminar y compensar a sus propietarios. El coste de esa compensación es la que provoca que este sea el último sector que se tramita y que finalmente se haya reducido su superficie y potencial de viviendas, ahora es de 834, al dejar fuera toda la franja de terreno que ocupan las naves empresariales que lindan con la carretera de Mérida. Del total de pisos, una cuarta parte se debe destinar a viviendas con algún tipo de protección pública.

Además de las viviendas, cuya ejecución no se prevé ni a corto ni a medio plazo, el desarrollo de esta urbanización posibilitará al ayuntamiento la consecución de terrenos para en un futuro construir la ronda sur. Este terreno a conseguir es el del último tramo de la ronda, en su conexión con la glorieta del ferial.

La nueva urbanización también cuenta con tres hectáreas para equipamientos lucrativos, además de otras tres para usos comunitarios, en su mayoría deportivos. En las primeras se proyectó la ejecución de un establecimiento de la firma Decathlon. Era el sitio inicialmente elegido por representantes de la cadena.

En cuanto a la propiedad de los terrenos, además de las veinticinco hectáreas, también están adscritas otras diez (parte son de las compensaciones de la ronda norte), la mayoría son familias, la que tiene más terreno es la familia Rosado Cortés, que cuenta con 7,3 hectáreas, pero también están empresas como PGO, Carosa, Caesa y el grupo empresarial Amil, el segundo con más suelo.


Galería de imágenes