El último espectáculo taurino de las fiestas de San Juan de la ciudad de Coria se saldó con un joven de 17 años herido por asta de toro. Se trata de J.G.M. de 17 años de edad que presenta cornada en la cara posterior del muslo derecho. Fue atendido en la enfermería y posteriormente trasladado al Hospital de Coria.

 Los hechos ocurrieron segundos después de que el animal abandonara la Plaza de España. Según explicaron testigos presencial, el joven cruzó la calle del Obispo cuando se topó casi de frente con el toro que le embistió causándole una cornada en el muslo derecho.

Saltarín, de la ganadería pacense de Francisco Ruiz Meléndez, fue un toro que impusó respeto tanto en la plaza durante los 30 minutos de lidia, como también en su recorrido por las calles, donde sintió especial querencia por la estrecha Rúa de Los Paños. Pasó por la Plaza de la Catedral, plazuela del Duque y por la Cava, donde los aficionados disfrutaron con las embestidas de un astado con reacciones imprevisibles, con una estampa magnífica y que consiguió limpiar las calles del recinto amurallado por las que se movió en una calurosa tarde.

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El toro, de 560 kilogramos, no pasó desapercibido durante su suelta en la plaza de España. Pasaban trece minutos de las ocho de la tarde, cuando el animal comenzó a tambalearse y caerse al albero, donde permaneció tumbado durante varios minutos hasta que un joven aficionado de Coria le acercó un cubo de agua. El animal no lo dudó se levantó y arremetió contra el cubo que destrozó en sólo unos segundos.

El astado salió con bravuras a la plaza de Coria, tras el sonido de las campanas de Santiago. Su tarjeta de presentación fue la agilidad y soltura con la que se movió por el albero, entró bien a la muleta y propinó más de un susto a los aficionados que se encontraban en la zona de barrotes. Además, cientos de personas tuvieron la oportunidad de contemplar un ajustado recorte que le hizo un valiente mozo.

La muerte le llegó al animal a las 21.59 horas en la plaza de La Cava. El director de lidia, Pascual Gómez, colocó el toro en posición y cuando se disponían a darle muerte el astado arrancó y a gran velocidad se movió por la calle Carnicería, Plaza de Santiago, atravesó la plaza de España, recorrió la calle del Obispo, pasó por las Cuatro Calles, por la Rúa de Los Paños,  hasta llegar a La Cava donde moría el último toro de los festejos de Coria en una jornada en la que cientos de personas también vibraron con el partido de la selección española en las peñas, casas y bares del recinto histórico.