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Un joven resultó ayer herido al caerse de una escalera desde la que realizaba trabajos de reforma en un local propiedad de su familia de la calle Trujillo. No se encontraba a gran altura, pero debió de caer mal porque sus gritos de dolor se pudieron escuchar en toda la plaza Mayor y, todo el que se encontraba en la zona a esa hora –en torno a las once de la mañana– se acercó alarmada. Tras recibir ayuda de algunos ciudadanos, llegó el 112, que le trasladó al hospital Virgen del Puerto.

Ocurrió en un comercio actualmente en reforma, La Boutique de la Fruta, situada justo debajo de una tienda de Sediaco. Según los testigos que le ayudaron –un taxista, un farmacéutico y el dueño deL Sediaco, entre otros– el joven debía de estar instalando un foco en la fachada, subido en la escalera cuando esta se cerró y provocó su caída.

"Estaba debajo de la escalera y tenía una brecha grande en el mentón, otra en la cabeza y la muñeca derecha rota", relataba ayer el taxista que le ayudó. Junto a él se encontraba un farmacéutico que confesaba: "Ha sido muy aparatoso. Nunca en mi vida había visto a nadie echar tanta sangre". Le ayudaron a incorporarse y, con ayuda de papeles que les proporcionó el dueño del Sediaco, intentaron taponarle las heridas al tiempo que llamaban por teléfono al 112, que acudió a la zona junto a la policía local y la nacional.

Desde la farmacia, y en bares y taxis, destacaban del suceso los "alaridos de dolor del pobre chico. Es que los del bar Español tenían las puertas cerradas y los han oído", indicaban en la farmacia. Gracias a esos gritos, el joven pudo recibir ayuda ciudadana rápidamente.