La Tosferina es una enfermedad infecciosa respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, resulta especialmente peligrosa en bebés y personas no vacunadas, ya que puede provocar complicaciones respiratorias graves.
La enfermedad comienza con síntomas similares a un resfriado común: congestión nasal, fiebre leve, estornudos y tos moderada. Sin embargo, con el paso de los días, la tos se vuelve mucho más intensa y característica, con ataques repetidos que pueden dificultar la respiración y provocar un sonido agudo al inhalar, conocido popularmente como “gallo”.
Como informó Radio Interior, la Dirección General de Salud Pública confirmaba esta semana dos casos de tosferina en la localidad de Moraleja. Los afectados son dos menores de 4 años y 11 meses.
CÓMO SE CONTAGIA
La Tosferina se contagia principalmente a través de las gotas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar. Por ello, el contacto cercano con una persona infectada facilita enormemente la transmisión, especialmente en entornos familiares, escolares o sanitarios.
Los expertos recuerdan que una persona con tosferina puede contagiar la enfermedad incluso antes de presentar los síntomas más intensos, lo que dificulta su control si no se detecta a tiempo.
La vacunación continúa siendo la principal medida de prevención. En España, la vacuna frente a la tosferina está incluida en el calendario oficial de vacunación infantil y también se recomienda en embarazadas para proteger a los recién nacidos durante sus primeros meses de vida.
EXTREMAR HIGIENE RESPIRATORIA
Además de la vacunación, las autoridades sanitarias aconsejan extremar la higiene respiratoria, cubrirse al toser y evitar el contacto cercano con personas vulnerables si existen síntomas compatibles con la enfermedad.
Se ha registrado un aumento de casos en los últimos años tanto en España como en otros países europeos. Esta infección respiratoria, causada por la bacteria Bordetella pertussis, afecta especialmente a bebés y personas no vacunadas, pudiendo provocar complicaciones graves.
Los síntomas iniciales suelen confundirse con un resfriado común, aunque posteriormente aparecen fuertes ataques de tos, dificultad respiratoria y episodios de asfixia. La enfermedad se transmite fácilmente a través de las gotas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar, lo que favorece su propagación en colegios, hogares y espacios cerrados.