El Instituto Cervantes incorpora el legado del extremeño Felipe Trigo a su Caja de las Letras
Trigo defendió una literatura comprometida, de espíritu crítico y transformador. En su obra planteó la emancipación de la mujer, la libertad sexual y la denuncia de la explotación social, temas que lo convirtieron en un autor polémico, silenciado durante el franquismo y posteriormente recuperado por la crítica.
El Instituto Cervantes custodia desde ayer el legado in memoriam del médico y escritor villanovense Felipe Trigo, una de las figuras más destacadas y controvertidas de la literatura española de comienzos del siglo XX. Su incorporación a la Caja de las Letras incluye manuscritos, artículos, ensayos, correspondencia personal, fotografías y autorretratos, con el texto “La crisis de la civilización” como pieza central.
El acto contó con la participación del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, junto a Carmen Trigo, nieta del autor, Ricardo Carrasco, tataranieto, y el profesor y ensayista Luis Sáez, director de la Revista de Estudios Extremeños. La Diputación de Badajoz actuó como testigo de honor a través de Antonieta Benítez, responsable de su Servicio de Publicaciones, entidad que ha contribuido decisivamente a mantener viva la memoria del escritor.
Felipe Trigo, nacido en Villanueva de la Serena en 1864, fue médico y novelista, autor de títulos que se convirtieron en auténticos éxitos editoriales de su tiempo, como “Las ingenuas”, “El médico rural” o “Jarrapellejos”, obras en las que abordó sin tapujos las contradicciones sociales, los prejuicios morales y la hipocresía de la sociedad española.
Su ensayo “La crisis de la civilización”, publicado en 1915 bajo el impacto de la Primera Guerra Mundial, reflexiona sobre la decadencia moral y política de Occidente, y es considerado uno de los textos más visionarios de su producción.
Trigo defendió una literatura comprometida, de espíritu crítico y transformador. En su obra planteó la emancipación de la mujer, la libertad sexual y la denuncia de la explotación social, temas que lo convirtieron en un autor polémico, silenciado durante el franquismo y posteriormente recuperado por la crítica.
Con esta incorporación, Felipe Trigo pasa a formar parte del patrimonio literario que el Instituto Cervantes conserva en su sede de Madrid, junto a otras grandes figuras de las letras españolas e hispanoamericanas, consolidando así el reconocimiento nacional e internacional de su legado intelectual.