La medida supone el fin de las restricciones que todavía afectaban a 99 municipios extremeños catalogados como zonas de especial riesgo.
El alcalde de la ciudad, Fernando Pizarro, ha explicado que esta medida se plantea “para evitar contagios” y “garantizar el bienestar” de los animales.
La medida llega después de que Extremadura confinara las aves de corral en más de 90 municipios y detectara ocho focos de gripe aviar en aves silvestres.
La consejera ha recordado que el protocolo ha sido diseñado por técnicos especializados y que ya se aplicó el año pasado con éxito, resolviendo rápidamente los pocos focos detectados en ese momento.
El objetivo de esta decisión es prevenir contagios en explotaciones avícolas y domésticas, proteger la salud animal y garantizar la seguridad alimentaria en la región.
No se permitirá utilizar agua de depósitos accesibles a aves silvestres ni la presencia de aves en ferias ganaderas, muestras o celebraciones culturales.
Como medida de prevención, los expertos recuerdan evitar el contacto con aves enfermas o muertas, así como con mamíferos silvestres que presenten comportamientos anómalos.
En España, el riesgo se mantiene muy bajo para la población general y bajo para las personas con exposición laboral, aunque en los últimos meses se han detectado focos en granjas de varias comunidades, entre ellas, Extremadura.
La gripe aviar es una enfermedad vírica infecciosa que afecta fundamentalmente a las aves, tanto domésticas como salvajes.
Se han establecido una zona de protección de 3 kilómetros y una zona de vigilancia de 10 kilómetros, donde se aplican restricciones específicas para evitar la propagación del virus a otras explotaciones avícolas.
La sospecha surgió tras registrarse un aumento anormal en la mortalidad de las aves en la granja afectada.