La evolución de la esperanza de vida es uno de los principales indicadores del bienestar social y de las condiciones de salud pública, reflejando tanto los avances sanitarios como las desigualdades territoriales dentro de la comunidad autónoma.
Durante la Guerra Civil, su familia tuvo que huir de Talayuela a lomos de mulas y a pie, hasta asentarse finalmente en Elche, donde Serafín trabajó en la industria textil del calzado hasta su jubilación.
Actualmente, es el tercer extremeño más longevo, el segundo varón más longevo de Extremadura y a nivel nacional, es la persona número 22 en el ranking de longevidad.