El proceso judicial continuará en los próximos días con nuevas declaraciones, entre ellas las de vecinos de la zona y un agente de la Guardia Civil que participó en las primeras actuaciones la noche de la desaparición.
Con el ingreso en prisión provisional de los detenidos, el proceso judicial entra ahora en una nueva fase centrada en el desarrollo de la investigación.
Las detenciones se produjeron esta semana dentro de la investigación abierta para esclarecer qué ocurrió con la vecina de Hornachos, desaparecida desde mayo de 2017.
El hermano más joven, que hasta este momento no había hablado con las autoridades, ha detallado su presencia en el domicilio la noche de la desaparición.
En las labores de investigación participan agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil junto con efectivos de la Comandancia de Badajoz, que trabajan en el esclarecimiento del caso.
Los trabajos se centran principalmente en el patio trasero de la casa, donde presuntamente existe un pozo que podría aportar información relevante para la investigación.
La Guardia Civil mantiene abiertas todas las líneas de investigación y continuará con las diligencias para esclarecer las circunstancias de la desaparición de la mujer en Hornachos.
Se trata de las primeras personas que declaran con esta condición dentro de uno de los casos sin resolver más impactantes de Extremadura en los últimos años.
El reciente impulso ha generado una fuerte reacción emocional en los familiares. Aunque los recuerdos y la incertidumbre han sido difíciles de afrontar, la sensación predominante ahora es la de esperanza, ante un desenlace que parece acercarse más que nunca.
Está previsto que el dispositivo de búsqueda se reactive con todos los medios disponibles durante la jornada de este jueves, cuando el resto de unidades implicadas retomen las labores de rastreo en la zona.
El hombre, que ya se encuentra junto a su familia, apareció junto a la Torre de Espantaperros de la capital pacense.
La familia ha activado la alerta ante la vulnerabilidad del octogenario, que padece demencia, circunstancia que incrementa el riesgo en este tipo de desapariciones.
Sanz advierte que no descarta ninguna hipótesis y reconoce su preocupación ante la posibilidad de que alguien la haya recogido sin dar aviso.
Fuentes de la investigación han indicado que los trabajos responden a la realización de nuevas pruebas periciales, centradas en la toma de medidas y en la elaboración de recreaciones técnicas para el cruce de datos.
Tras no tener noticias de él, su entorno interpuso una denuncia, lo que motivó la activación del dispositivo policial para encontrarlo.
Todo comenzó durante las fiestas de San Miguel, cuando Miguelito, que vivía en una urbanización cerrada, se despistó y salió del recinto.
El anciano, que sufre deterioro cognitivo y requiere medicación diaria, fue encontrado con una deshidratación severa y heridas por una caída, por lo que fue trasladado al Hospital Ernest Lluch de Calatayud.
José Antonio Martínez desapareció mientras realizaba una ruta entre la plataforma de El Travieso y la cima del pico Calvitero, a unos 2.400 metros de altitud, en una zona limítrofe entre Castilla y León y Extremadura.
Desde el momento en que se perdió su rastro, la desaparición fue considerada de "alta vulnerabilidad", una calificación que refleja el posible riesgo para la integridad de la menor
La alerta fue dada a primeros de junio por un familiar residente en la localidad pacense, tras no lograr contactar con la mujer desde mediados de mayo, a pesar de mantener habitualmente una comunicación frecuente