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(Hacia una ecología de la atención).

 

El proyecto en superficie de un tren de altas prestaciones no es viable para Navalmoral de la Mata. Y esto bien lo saben tanto los técnicos de Adif, la Consejería de Movilidad, Transporte y Vivienda, así como los responsables actuales del equipo de gobierno municipal. Y sin embargo acaba de ser licitada la obra que el Ministerio, entonces de Fomento, le encargó a Adif en 2018 (un tren en superficie), sin que ninguna de las administraciones extremeñas lo haya impedido convenientemente, y con la alcaldesa del municipio descartando la solución soterrada.

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Solución, como se puede demostrar, no inventada ni caprichosa, ni despilfarradora sino bien estudiada que teniendo en cuenta los años trascurridos desde la primera promesa política (allá por el año 2000), hoy aporta todos los requerimientos legales y normativos relativos a una ciudad del siglo XXII, segura, sostenible, accesible y abierta. Hay que darse cuenta que la inversión económica de este proyecto tiene un alcance reconocido de mínimo 100 años.

La solución soterrada venía siendo apuntada desde finales de los años 90. En un documento de sugerencias a las Normas urbanísticas (junio ,1998) un grupo de arquitectos y arquitectas moralos llama la atención acerca de la integración del ferrocarril en el tejido urbano futuro. Entonces se planteaban dos opciones: Una la de soterrar (la denominaron “deprimir”) y otra la de desviar la línea por el norte y trasladar la estación hacia la zona este de la población. Se trataba de evitar la ruptura urbana y eliminar el efecto barrera ya existente. Para ello, a comienzos del año 2000, junto con el euro, llegó la propuesta de un Ave para unir Madrid con Lisboa, que de momento no contemplaba parar en Navalmoral de la Mata, pues pretendía unir a 350 km/h dos capitales europeas.

Entonces, la histórica reivindicación social y política de un tren para Extremadura a la altura de las circunstancias (llevábamos 22 años de democracia siendo la única región de España con trenes de una sola vía, con traviesas de madera y sin electrificar) se vendía como una nueva línea internacional que debía acortar tiempos en una hipotética red europea de alta velocidad. Desde luego a esa velocidad es imposible parar en Navalmoral de la Mata si el objetivo era acortar tiempo entre dos puntos geográficos tan alejados. En 2005 el consistorio moralo pedía protestas para exigir lo debido, y el Ministerio especificaba que la línea nueva sería para tráfico mixto (viajeros y mercancías), de velocidad no muy alta para que pudiera parar en las cinco ciudades extremeñas de su recorrido. Las respectivas estaciones se remodelarían. El estudio informativo se dividió en el de Madrid-Oropesa y Cáceres-Talayuela a fin de facilitar los trámites administrativos, aunque hoy  todos sabemos que el tramo manchego se dejó caducar con graves consecuencias para la ciudad de Talavera de la Reina y desde luego para la continuidad de la parte extremeña de la línea.

Parecía que nadie había mirado el mapa; ¿nadie se daba cuenta que no tendría sentido tener un tren sin parada a su paso por la ciudad de Navalmoral de la Mata? Quizá ese temor hizo que el nuevo tren rápido se propusiera  pasando por la ciudad, ( por donde se había construido  desde el año 1878) cuando todas las tendencias entonces se resolvían de manera externa, con una estación nueva flamante, y que de ser soterrada la solución requería de grandes inversiones financiadas de manera conveniada a tres ( Ministerio, Junta de Extremadura y Ayuntamiento local), lo cual complicaba una decisión política final a considerar, difícil de conseguir dado que el  gobierno extremeño y municipal eran entonces de distinto signo político.

Efectivamente la promesa de que en el año 2010 hubiera un tren de una velocidad alta en Extremadura no se cumplió, siendo el año 2011 cuando por fin se aprueba el “Proyecto de plataforma de alta velocidad” para el subtramo Arroyo Santa Maria -Navalmoral de la Mata (línea Cáceres-Talayuela).

Y así van pasando los años y las promesas políticas hasta que, en la anterior legislatura, en 2017, el Ministerio de Fomento pide al Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata la correspondiente petición de información urbanística a fin de actualizar aquel proyecto aprobado hacia seis años. Un proyecto que es rechazado por el entonces equipo de gobierno a fin de buscar una alternativa que logre una solución que no divida a la ciudad en dos. ¿Se estaba planteando el soterramiento entonces? En 2018 surge un movimiento social, que luego pasaría a denominarse “Plataforma No al Muro”, que descubre que lo que en realidad está discutiéndose con Adif, del antiguo proyecto, son mejoras en superficie.

Las reivindicaciones de la Plataforma Cívica exigen que se estudien todas las alternativas a fin de evitar la construcción de un nuevo muro; la ciudad ya tenía una valla separadora desde hacía más de treinta años (en abril de 1986 se suprime un paso a nivel,   se completa la valla metálica y se construye  una pasarela peatonal elevada).  Y Adif se muestra dispuesta a dialogar.  Se admiten varias reuniones técnicas con el equipo de redactores del proyecto, ayuntamiento moralo y el grupo de arquitectas y arquitectos moralos que tenían un mandato expreso del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura.

De las cuatro alternativas posibles enseguida se selecciona la del “soterramiento” como la única que considera tener en cuenta todas las recomendaciones, normativas y legislación europea, estatal y extremeña para crear una ciudad inclusiva, accesible y segura. Desde Europa se recomienda que las nuevas líneas sigan pasando por la ciudad a fin de no perder viajeros y convertir al ferrocarril en un transporte que aporte beneficios socioeconómicos y cohesione tanto los territoritos como las ciudades a enlazar (Informe del 2018 del Tribunal de Cuentas Europeo; “Red Ferroviaria europea de alta velocidad: no una realidad, sino un sistema fragmentado e ineficaz”.)

Por tanto, todo estaba muy claro; la solución mas adecuada para el caso de Navalmoral de la Mata pasaba por el soterramiento, y así se lo hizo ver la Plataforma Cívica a todas las instituciones regionales, así como a la Asamblea de Extremadura y Junta de Extremadura. La Plataforma Cívica divulga y promueve, semana a semana, la importancia que para el futuro de la ciudad y comarcas vecinas tiene aquel obsoleto proyecto ideado hacia 20 años.

El entramado urbano de Navalmoral de la Mata en concreto lo exigía, y según todas las normativas más recientes relativas a la mejora urbana, discriminación de género, movilidad sostenible, accesibilidad universal, solo con la solución soterrada se aportaba las debidas garantías de rentabilidad económica y de justicia social. Y,  además , el presupuesto soterrado, contrastado con otros proyectos en marcha, se acercaba al ya incrementado con las mejoras en superficie, pues se había pasado de 72 millones del proyecto primitivo a 94 millones de euros a través de importantes mejoras, pero desde luego insuficientes para resolver la integración urbana.

Todos los esfuerzos, alianzas y demostraciones se dirigían al Ministerio a fin de conseguir que aceptase modificar el encargo en superficie por otro soterrado. Las elecciones municipales y autonómicas estaban próximas y en principio solo la fecha prometida políticamente de finalización del tramo Plasencia-Navalmoral de la Mata para el año 2023 ponía en duda que se pudiese llevar a cabo el soterramiento. Todos sabíamos que el tramo moralo enlazaba con otro, dirección Madrid, que ni siquiera tenía proyecto ni fechas definidas.

Por tanto, todas las propuestas en campaña electoral de mayo del 2019 llevaban el soterramiento como anzuelo electoralista. Desde todos los puntos de vista una gran inversión histórica para la ciudad no debería servir para cercenarla de manera irreversible. Todos los partidos tenían claro en sus programas e intervenciones audiovisuales cual era la mejor solución con respecto al tren: el “soterramiento ya”.

El 11 de julio de 2019, más de 1.500 personas, convocadas por la Plataforma “No al Muro, Soterramiento ya”, se manifestaron para exigir a los nuevos representantes políticos que las promesas deben cumplirse a fin de conseguir que Adif modifique la propuesta de un muro, que ni siquiera de metacrilato sirve para engañar a la población.  La gente se había unido más allá de los reproches partidistas como nunca lo había hecho antes. Los medios de comunicación regionales lo destacan de manera ejemplar: había que tener en cuenta las peticiones ciudadanas.

¿Qué es lo que ha ocurrido desde entonces? (Esta será la tercera parte de este escrito).


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