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(Hacia una ecología de la atención).

Iberdrola es una multinacional dedicada a la industria de la electricidad con sede en Bilbao, nacida en 1992 de la fusión de Hidroeléctrica Española e Iberduero. La primera fundada en 1907 y la segunda al amparo de la dictadura en 1944. “Iberduero” es la fusión de Hidroeléctrica Ibérica y de Saltos del Duero, a fin de abastecer, entonces también Madrid y Valencia la cual inaugura la presa de Ricobayo (Zamora) cuyos municipios, precisamente este agosto, han demandado ante el comisario de Medio Ambiente de la UE y al comisario del “Pacto Verde” europeo, el “vaciado brutal” de dicho embalse. La actual Iberdrola, con esa concesión desde hace 90 años, no ha tenido reparo, en plena ola de calor y con una tarifa eléctrica en aumento, en dejar sin agua de riego y potable a los municipios ribereños y con alto riesgo de desertización.

Iberdrola, de igual manera, ha vaciado el embalse de Valdecañas construido a principios de los años 60 que desde Berrocalejo a Belvis de Monroy, por tercer año consecutivo, ha dejado sin agua, con niveles históricos en mínimo, sin ninguna prudencia ni con el debido aviso a las poblaciones concernidas. Para qué va a avisar, siendo la dueña absoluta de todo el rio Tajo a su paso por Extremadura y teniendo prioridad para seguir esquilmando el territorio, ahora en forma de grandes centrales fotovoltaicas y amenazando con las eólicas.

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Iberdrola tiene el embalse de Arrocampo (construido en 1976 sobre el arroyo que desemboca en el Tajo) que sirve de refrigeración externa a los dos reactores nucleares de Almaraz. Un agua con incrementos de temperatura de hasta 15º devuelta al Tajo pero que desde 2012, ante las sucesivas demandas del movimiento ecologista, la central es obligada a construir veinte torres de refrigeración para rebajar los efectos dañinos aguas abajo. ¿Qué efectos ha tenido este agosto el desembalse? El CSN debería obligar a dar alguna explicación.

Endesa, se reparte la otra mitad del territorio de Extremadura. Segunda propietaria de la nuclear de Almaraz, ha hecho lo mismo en el embalse de la Serena (en funcionamiento desde 1989), dejando sin consumo a varios municipios tanto para el riego como para beber. Se trata del segundo embalse más grande peninsular después de Alqueva (inaugurado en 2002) que siempre ha tenido irregularidades, alertas de sequía y que este agosto lo han vaciado hasta dejarle en un 14% de su capacidad. El caso de Endesa, además de sus puertas giratorias (numerosos políticos del PSOE y del PP en los diferentes consejos de administración de las eléctricas) nació, al igual que Iberdrola, en 1944 pero como empresa pública al servicio de la dictadura. Con la democracia, tanto PSOE como PP la privatizaron (de 1988 a 1998) en un momento en que se había convertido en multinacional con gran presencia depredadora en toda latinoamérica. Involucrada en las telecomunicaciones, que pronto abandona, se introduce, de manos de Acciona, en el mundo de la construcción hasta que la burbuja inmobiliaria la hace naufragar. Entonces, en 2009, la compra la empresa pública estatal de Italia, Enel, volviendo a ser nuevamente pública pero, en esta ocasión, del estado italiano (con el 70% de participación). ¿Qué decir de esta operación europea cuando se vuelve a pedir en España la creación de una empresa publica de la energía?

Endesa, a diferencia de Iberdrola, tiene varias centrales térmicas a clausurar y por tanto pudiéramos decir que ha llegado tarde al pastel de las renovables, dado que Iberdrola hoy es la primera multinacional en eólica del mundo. Ambas, junto con Naturgy (antigua Gas Natural y Unión Fenosa) y EDP (participada por capital chino) son las propietarias de la recién creada Agrupación de Interés Económico de las centrales nucleares de Almaraz y Trillo (AIE, creada en 1999). Pero, Iberdrola, con mejor posicionamiento, ha amenazado con adelantar el cierre de Almaraz. Las cinco poderosas eléctricas firmaron, en 2019, con el Gobierno del Estado un calendario de cierre escalonado que comienza en Almaraz I en 2027, y termina en Trillo en 2035.

¿Por qué Iberdrola amenaza con un cierre anticipado de Almaraz? ¿Habrá aprendido algo de Chernóbil y Fukushima? En realidad, ahora sabemos que lo que intenta es zafarse de los impuestos a su generación de residuos radiactivos que ENRESA (empresa pública que los gestiona y desmantela las centrales nucleares) le exige y que hasta hace bien poco se negaba a pagar. El negocio nuclear en todo el mundo nació de esta manera; lo desechos nucleares no pertenecen a quienes los producen, a sabiendas que duran miles de año activos y sin soluciones para un almacenaje seguro y duradero. Herencia militar de una tecnología que jamás tuvo que ser puesta en marcha ni como uso civil, ni militar.  ¿Entonces?

Iberdrola ni siquiera acepta las condiciones impuestas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a fin de mejorar las deficiencias de seguridad que un funcionamiento siempre anómalo de casi 40 años ha producido. Lo que sí está llevando a cabo, en sus centrales, es la jubilación anticipada de sus empleados con más experiencia, arriesgando a contratar de manera temporal a jóvenes y por tanto dando lugar a que el fallo humano ocurra. Aun Fukushima está activa para avisarnos de manera contundente.

Cerrar Almaraz y todas las demás, es cerrar el grifo a la generación de residuos radiactivos, que seguirán almacenados en las propias centrales y representa el mayor legado envenenado que una industria haya podido dejar en el planeta para los siglos venideros.

Pero Iberdrola parece no haberse enterado de la emergencia climática donde ya no valen las antiguas soluciones monopolistas y centralizadoras de la energía eléctrica. Lo que la democracia actual reclama es una distribución compartida de la energía, unas edificaciones que consuman el 25% menos (arquitectura y urbanismo bioclimático), una ciudadanía que produzca, que genere, lo que desee consumir a través de las comunidades energéticas ya en marcha. En Extremadura no necesitamos para ello la inversión de grandes fondos de inversión, ni siquiera de proveniencia estatal.

Una vez más, este 8 de septiembre, exigimos “Cerrar Almaraz y todas las demás”, y declarar a Iberdrola “empresa non grata” en Extremadura.


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