La Asamblea General de delegados de Caja Rural de Extremadura, celebrada este sábado, ha aprobado las cuentas del ejercicio 2020 en las que se ha registrado un resultado positivo neto, después de impuestos, de 9,4 millones de euros.

Esta cifra supone un 6% más que en el ejercicio de 2019, siendo 2020 un año marcado por la pandemia y el confinamiento, que también ha llevado aparejado una importante contracción de la economía y un elevado repunte del paro.

A pesar de este difícil entorno, Caja Rural de Extremadura mantuvo toda su red de oficinas operativas y funcionando sin restricciones, lo que  ha permitido mantener “unos altos niveles de actividad” y cerrar con “unas cifras históricas” tanto en el crecimiento del negocio como en los resultados obtenidos.

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El presidente de Caja Rural de Extremadura, Urbano Caballo, ha destacado el alto nivel de solvencia de la entidad, un 34% por encima de lo requerido legalmente, lo que garantiza la viabilidad y el futuro.

Al margen de los resultados netos obtenidos, la entidad destinó otros 9 millones a provisiones para hacer frente a las consecuencias de la pandemia. Asimismo, se han mejorado las posiciones en lo que respecta a la cuota de mercado regional y, principalmente, en el mercado hipotecario de Extremadura, donde Caja Rural de Extremadura se sitúa como entidad “claramente líder”.

El año pasado ha captado más de 180 millones de euros en depósitos y ha prestado a las PYMEs, autónomos y particulares más de 430 millones de euros, «contribuyendo de esta forma, en un año marcado por la incertidumbre, a apoyar a los que están pasando dificultades.»

Asimismo, Caja Rural de Extremadura ha destinado 1,5 millones de euros a su obra social, a través de Fondo de Educación y Promoción, atendiendo a más de 410 beneficiarios directos durante 2020, principalmente organizaciones no gubernamentales que apoyan a los más desfavorecidos.