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Dos emprendedores extremeños han inventado y patentado un accesorio para la mascarilla al que han denominado “Ciper” y que permite mejorar el ajuste a la cara, evitando que el aire exhalado por la boca salga por el borde superior de la mascarilla.

Los promotores de este proyecto son dos extremeños: Juan Carlos Cilleros y Juan Carlos Pérez. De la primera sílaba de ambos apellidos surge el nombre de este dispositivo (Ci-per). Sobre cómo se les ocurrió la idea y su posterior desarrollo, ambos coinciden en señalar en lo incómodo que era utilizar las gafas con la mascarilla, por lo que hablándolo entre ellos decidieron buscar cómo remediar este problema.

Después de “trastear” descubrieron que no existían ningún sistema con garantías, fácil de usar y económico, que evitara que se te empañaran las gafas, por lo que se pusieron a desarrollar el “Ciper”, a costa de su tiempo libre, “echando horas en el garaje” de uno de ellos y utilizando una impresora 3D para realizar los primeros bocetos.

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Una vez que se dio con el diseño definitivo con resultados más que satisfactorios, ambos emprendedores decidieron patentar y poner este invento en “la calle” para ayudar a las miles de personas que como ellos están molestos cuando usan las gafas por su empañamiento. Actualmente la venta que están haciendo es utilizando el sistema del “boca oreja” que les está funcionando bastante bien, puesto que ya han distribuido más de dos millares de “Ciper” y “esto no para”, han señalado.
El invento reduce  la entrada de virus y bacterias en las vías respiratorias; evita que se empañen las gafas e impide que el aire exhalado llegue a nuestros ojos, protegiéndonos de ciertas patologías, como el síndrome del ojo seco, según han explicado sus creadores.

Sobre el funcionamiento del mismo, los emprendedores, ha señalado que “se trata de una solución sencilla, pero plenamente satisfactoria” para evitar que se nos escape el aire exhalado y se nos empañen las gafas.

En concreto, el accesorio “Ciper” se constituye a partir de una pieza a modo de puente elástico y flexible cuya curvatura se adapta perfectamente a la del tabique nasal de cualquier usuario, adaptándose a las distintas fisonomías de forma más segura y estanca que las tiras de ajuste que llevan incorporadas las propias mascarillas.

Además, este accesorio cuenta con dos variaciones lo que permite su uso tanto para las mascarillas quirúrgicas como para las FFP2 y FFP3 que son las de una utilización más extendida, proporcionando para ambos tipos un mejor ajuste y, por extensión, mayor protección y comodidad.

La primera variante del CIPER está realizada para las mascarillas quirúrgicas y consiste en dos pestañas extremas y paralelas al puente de la nariz y con un estrecho espacio a través del que se inserta el borde libre superior de la mascarilla, quedando el puente perfectamente estabilizado a nivel del tabique nasal y evitando que salga el aire hacia las gafas.

La segunda variante está pensada para las mascarillas de tipo FFP2 y FFP3. Aquí el puente se alarga con unos brazos longitudinales para acabar fijándose en las gomas o cintas de sujeción de la mascarilla a las orejas. (se adjunta imagen de ambas variantes)

Ambos sistemas, insisten los inventores, permiten la perfecta adaptación de la mascarilla en la cara del usuario, evitando tanto el empañamiento de gafas como la sequedad de ojos para sus usuarios.

Sobre las posibilidades de uso y beneficio, los promotores del proyecto han destacado que son ilimitadas, puesto que la mascarilla es algo que utilizamos todos y cuyas molestias también padecemos todos, por lo que son muy amplias. En este sentido, ponía el ejemplo de los beneficios para los estudiantes que necesitan gafas o los conductores, por citar a algunos, pero al final cualquier persona se beneficiará de este dispositivo, ya sea por usar gafas graduadas, pero también de sol.


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