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El Baluarte de los Pozos de Cáceres tendrá que ser vaciado completamente debido a una grieta en el espigón que podría poner en peligro su estabilidad y parte del lienzo almohade, una intervención que tendrá un coste de 152.000 euros y que se ejecutará durante los próximos tres meses.

El alcalde de Cáceres, Luis Salaya, ha recordado “que en julio de 2019  tras varias paralizaciones provocadas por cuestiones medioambientales y por el Covid, se continuó con la restauración de la muralla en su fase 1, y en este momento está al 96% pero durante la ejecución de estas obras ha aparecido este daño muy grave, que de no solucionarse podría provocar a medio plazo la destrucción de parte de lo restaurado e incluso poner en peligro la estabilidad del lienzo, que es uno de los originales almohades el Baluarte, de mayor importancia del monumento”.

El regidor municipal ha explicado que el Baluarte antes sirvió como plaza de armas “y se rellenó de escombros y por eso toma esa forma de torre que ahora conocemos”.

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“Lo que se ha descubierto durante las obras es que el lienzo estaba prácticamente seccionado en su totalidad”, ha detallado, “para ello se bajó tres metros y se comprobó que la grieta rea mucho más grande en el interior que la grieta que conocíamos históricamente en el exterior, se siguieron tomando muestras y se llegó al fondo y se comprobó que la situación es muy grave y está en riesgo la propia estabilidad del Baluarte”, ha añadido.

Para solucionarlo se han barajado diversas soluciones, ha destacado, “y se ha optado por la decisión más segura y que nos aportaba ciertas garantías de poder conservar la integridad del baluarte, que es su vaciado y restituirlo a la situación previa a 1721, que fue cuando comenzó el llenado de escombros”.

Entre los diferentes análisis que se realizaron para encontrar la causa de este problema, se estudió la documentación histórica disponible y según la documentación aportada por el arqueólogo Enrique Cerrillo en su libro ‘La deconstrucción de la muralla de Cáceres’, parece ser que esta patología es la que se produjo en 1721 debido a que esa zona del baluarte (antes plaza de armas) fue rellenada con muchos metros cúbicos de escombros procedentes de la excavación realizada para la construcción del Aljibe, Iglesia y Colegio de la Compañía de Jesús en terrenos intramuros cercanos a este baluarte.

“Seguramente el que hoy hayamos recibido el Baluarte en buen estado se debe a que se produjo una grieta y que esa grieta ha permitido que el agua se vaya evacuando; pero ahora la propia acumulación de agua, si se tapa la grita, iría desgastando la muralla y no queda otra alternativa que el vaciado del Baluarte en una intervención de emergencia”, ha concluido Salaya.


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