La concejala de Desarrollo Local, Empleo y Personal del Ayuntamiento de Moraleja, Noemí Risueño, ha tildado de “falta de respeto hacia todo y todos, hacia los comerciantes y hosteleros que sufren las medidas impuestas” la concentración de jóvenes registrada este fin de semana en, al menos, un establecimiento público de la localidad.

Como informó Radio Interior, cientos de jóvenes se saltaron el sábado  las medidas sanitarias frente a la Covid-19 y se concentraron en la avenida de Lusitania para celebrar  San Buenaventura, fiesta suspendida por la pandemia del coronavirus. Fue necesaria la intervención de los agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil para disuadir a los participantes en esta fiesta ilegal.

Risueño ha manifestado públicamente que esta actuación va en contra del  objetivo del equipo de Gobierno que está haciendo especial hincapié en la revitalización de la vida social y económica de Moraleja, pero “siempre protegiendo al ciudadano, salvaguardando su salud, poniendo para ello todas las medidas de seguridad establecidas ”.

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“Me indigno pensando en nuestros desvelos, en todas las horas mías y de mis compañeros y compañeras pensando cómo activar Moraleja sin desprotegerla, todos los planes, las estrategias, las medidas para encontrar ese equilibrio entre protección y actividad”, añadió Noemí Risueño públicamente.

La concejala prefiere no hablar del peligro de posibles contagios y muertes por Covid-19 que actos como el del sábado suponen. Se ha limitado a decir “las personas del vídeo han obviado, su contagio y su propagación entre sus familiares y amigos, sus enfermedades e incluso sus muertes. No pensaron en nadie más que en ellos, pusieron en peligro la convivencia de la población y el sentido de comunidad. Así que no, para mí no representan San Buenaventura, así no”.

Risueño ha recordado que Moraleja ha adoptado decisiones difíciles y que conllevan gran responsabilidad como el traslado temporal del mercado tradicional, la limitación de aforo en actividades culturales que impide a toda la población acceder a los actos, la suspensión de fiestas y  la apertura de piscina natural con aforos limitados, entre otras medidas.

“Me indigna saber que todas las decisiones tomadas, con sus consecuencias, pueden que no hayan servido para nada, porque mientras contenemos por un lado, por otro, se extiende, por el simple hecho de que queremos y podemos, porque tenemos salud”.