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Los festejos de la madrugada, con la segunda noche del toro por las calles, concluyen sin heridos en la localidad de Moraleja. 

En el encierro de la pasada madrugada el toro fue abriendo la manada hasta la plaza de Colon seguido por la vaca y los cuatro bueyes en un encierro rápido y limpio y que contó con más afluencia de público que la noche anterior. 

La vaquilla que se soltó tras el encierro dio mucho juego y gustó mucho a los aficionados que le realizaron numerosos recortes. El toro del aguardiente permaneció 15 minutos en la plaza y en cuanto se abrieron las puertas salió a las calles siguiendo a uno de los miembros de la organización. El toro se movió por las calles y en algunos momentos hubo que hacer uso de la pica. 

El astado se movió por las calles Derechos Humanos y Hernán Cortes y las plazas de los Toros y Colón. Alrededor de las 7 de la mañana, los pastores sujetaron al animal y le dieron muerte en el vallado que une la Plaza de los Toros con la calle San Buenaventura.


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