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Crecen las ventas de tabaco en Extremadura y durante este 2008 lo están haciendo a un ritmo –con un incremento de casi el 10% en los 11 primeros meses del año– que hace poner en duda la eficacia de la conocida como Ley Antitabaco , una normativa que entró en vigor el 1 de enero del 2006 con el objetivo de hacer frente al tabaquismo y reducir las tasas de consumo de este producto en España. Para ello, entre otras medidas, se prohibió fumar en el puesto de trabajo y se obligaba a los establecimientos de hostelería de más de 100 metros cuadrados a habilitar espacios para fumadores y no fumadores.

Tras tres años de aplicación, las cifras de ventas de productos derivados del tabaco indican que la ley no está logrando, al menos completamente, sus objetivos. Es más, la administración regional y organizaciones ciudadanas como No Fumadores ponen en duda su eficacia y ven necesaria una reforma que pasa por endurecer las medidas para mejorar su eficacia. De hecho, desde ambos frentes hablan de prohibir fumar en el 100% de los espacios cerrados, e incluso limitarlo en algunos lugares al aire libre, como las puertas de los hospitales y los colegios.

De momento lo único que ya es un hecho es el incremento de las ventas. Entre enero y noviembre de este año se han vendido en Extremadura 107,2 millones de cajetillas de cigarrillos, según los datos facilitados por la Comisión del Mercado de Tabacos. Esto supone un 8,9% más que en el mismo periodo del 2007, año en el que las ventas apenas aumentaron un 1%. Pero además, durante el 2006, que fue el primer ejercicio de aplicación de la ley, la comercialización de cajetillas encalló y descendió. Ligeramente, pero bajó.

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A esto se suma que, en contra de lo que está ocurriendo en la comunidad autónoma extremeña, a nivel nacional las ventas sí que están cayendo, aunque de momento lo hacen muy levemente (apenas 200.000 cajetillas menos que el año pasado).

¿Qué está ocurriendo en Extremadura para que la demanda de tabaco esté creciendo? "El consumo interno no está aumentando. Lo que pasa es que al ser una región fronteriza, las ventas están subiendo porque hay muchos ciudadanos del país vecino que vienen a comprar tabaco aquí porque es más barato que en Portugal", apunta María del Mar Fernández Arroyo, coordinadora del Programa Regional de Prevención y Control del Tabaquismo. Eso y que, según explica, "la población inmigrante que tenemos viene con unos hábitos de consumo más elevados que los que tienen los extremeños".

Desde la Junta aseguran no contar con estudios recientes sobre tabaquismo, hábitos y consumidores en Extremadura. Y en el Ministerio de Sanidad los últimos trabajos en esta línea corresponden al año 2006, lo que no permite hacer una interpretación de si la ley ha servido para reducir la tasa de fumadores o no. Este departamento sí que ha preguntado a los ciudadanos su percepción sobre la ley. En este sentido, la mayoría de los extremeños (64%) considera que los fumadores no respetan la normativa y cuatro de cada 10 asegura que ahora sufre las mismas molestias por el humo del tabaco que antes de aplicarse la ley. No obstante, solo el 40% cree que habría que endurecerla.

"En estos tres años vamos a peor. Los organismos y administraciones no están haciendo bien su trabajo. Ni están haciendo cumplir la normativa al 100% ni están aplicando las sanciones. Y si lo hacen es con multas muy muy bajas", se queja Raquel Fernández, presidenta nacional de la asociación No Fumadores. Desde esta organización consideran que la ley "ha sido un minipaso adelante, pero no es una política suficientemente valiente". Por ello abogan por una reforma en la que se contemple la prohibición de fumar en cualquier espacio cerrado y limitarlo en algunos lugares al aire libre (accesos a centros sanitarios, educativos) y que se haga cumplir de forma más estricta.

Para Raquel Fernández, con la normativa actual se está discriminando a los trabajadores del sector de la hostelería "por razón de trabajo, ya que están expuestos al tabaco mientras el resto de empresas son espacios libres de humo".

Desde la Junta de Extremadura, María del Mar Fernández asegura que las denuncias de los ciudadanos por incumplimiento de la normativa son escasas. "El cumplimiento podría ser mejor y hay voluntad de la administración y de la hostelería por lograrlo", agrega antes de reconocer que existe cierto ambiente de relajación sobre este tema tanto entre la población como entre los medios de comunicación. No así con las inspecciones. Explica que los inspectores están sobrecargados de trabajo y que en Extremadura se debería crear un cuerpo específico de inspección para la Ley del Tabaco como han hecho otras comunidades autónomas. María del Mar Fernández también aboga por una revisión de la normativa para prohibir fumar en todos los establecimientos cerrados y avanzar hacia la gratuidad íntegra de los tratamientos para abandonar este hábito.


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