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Anoche, más que nunca, la plaza Mayor fue una fiesta: la de Carnaval. No era el sambódromo de Río de Janeiro ni las calles de Salvador de Bahía. Ni había trajes espectaculares ni el dominio de la técnica (al menos al otro lado del escenario) era el mejor, pero el ritmo y la energía de Carlinhos Brown sacudió al público congregado en la plaza cacereña al filo de la media noche. La antepenúltima jornada de Play Cáceres congregó a más de 12.000 personas, según los datos ofrecidos por la organización poco después de las doce de la noche. Demostraron así el indiscutible poder de convocatoria del artista brasileño y corroboraron, como en las semanas anteriores que la música es capaz de lograr que distintas generaciones se unan para cantar, bailar y compartir el principal espacio público de la ciudad.

La mañana se presentaba poco alagüeña como consecuencia de la lluvia que no cesó hasta casi el mediodía. Pero la amenaza se disipó a primera hora de la tarde, y aunque la noche se presentaba más fresca que en la jornada anterior, la música logró caldear la temperatura de una nueva jornada de conciertos que, al cierre de esta edición, transcurría sin ninguna incidencia.

Como en cada jornada de Play, los cerca de 30 agentes que integran los dispositivos de control establecidos por la policía local en los accesos a la plaza Mayor, impidieron la entrada de alcohol o botellas de vidrio al recinto, aunque al igual que en la noche anterior no se impidió el consumo de bebidas en vasos de plástico en la calle durante las actuaciones. Además, los agentes tuvieron que disolver algunos botellones en las inmediaciones de la plaza y controlar la masiva afluencia de público –se cerró el acceso por General Ezponda– a partir de las doce de la noche, momento en el que actuaba Carlinhos Brown.

El cartel de ayer fue el de la fusión. Primero a cargo de Luis Pastor, que ligó ritmos, voces e idiomas en una actuación en la que acarició y sacudió a partes iguales al público que a primeras horas de la noche ya llenaba el Foro de los Balbos y parte de la plaza Mayor. Antes de que comenzara su actuación el cantautor extremeño afirmaba que tenía muchas ganas de actuar en Cáceres, "porque soy de Cáceres, porque tocar en el casco antiguo siempre tiene un aliciente especial y porque será el primer festival en la plaza en el que no me sentiré un extraño", afirmó haciendo alusión a su participación en una de las primeras ediciones de Womad, festival del que dijo no guardar un buen recuerdo.

Desde las 21.00 horas el cantautor extremeño se paseó por la frontera lingüística alternando portugués y castellano. Le acompañó en el escenario su habitual equipo: Lourdes Guerra en la voz, además de Antonio Moreno a la guitarra, Irvin al bajo, Marcelo en la batería, Ursula García en el violoncello y el propio Luis Pastor alternando la guitarra y el timple.

De esta forma caminó por su repertorio combinando temas de su último trabajo, Nesta esquina do tempo/ En esta esquina del tiempo , –en el que ha puesto música a versos de José Saramago–; con algunos de los más significativos a lo largo de sus más de 30 años de trayectoria musical. Además, tal y como había prometido, se detuvo prometido, se detuvo en los temas que el publico le reclamó. Así Flor de Jara o Soy , sonaron en el escenario del Foro de los Balbos junto con su temas en ´afromeño´ –fusión con ritmos africanos–, de la mano de un Luis Pastor visiblemente emocionado.