A las 22.41 horas moría de un disparo certero del matador Eusebio Santano el toro de nombre Serranito en la Plaza de San Pedro, que tuvo que ser cerrada a cal y canto para facilitar la tarea al escopetero tras las dificultades que entrañó dar muerte a un animal que no paró de recorrer las calles del recinto amurallado de Coria.

La tarde del día 26 pasará a la historia de las fiestas de San Juan, como la jornada en la que los tres escopeteros: Felipe Moreno, Eusebio Santano y Toñi Quijada tuvieron que emplearse a fondo para matar a un toro de la ganadería de Antonia de la Serna Ferrer que brindó una tarde cargada de emoción a los aficionados.

Era un toro reservado para Toñi Quijada, pero la inquietud del animal provocó que Felipe Moreno se fuera a una zona del recinto amurallado y Quijada a otra para encontrar el lugar idóneo en que dar muerte al toro. Por si las complicaciones no fueran pocas, Felipe Moreno, en la calle del Seminario, se situó a escasos metros del animal pero al intentar darle muerte, la fortuna quiso que el rifle se encasquillara y el astado dejara esta estrecha calle histórica de la ciudad.

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El director de lidia, Pascual Gómez, se empleó a fondo para colocar al astado, pero no fue suficiente.  Tuvo que ser necesario encerrarlo en la Plaza de San Pedro y pedir desde megafonía la colaboración de todos los aficionados y la presencia de los tres matadores para poner fin a una tarde emocionante que pasará a la memoria de todos los aficionados y que también recogerá la historia de San Juan.

El astado de 520 kilogramos recorrió prácticamente la totalidad del recinto amurallado. Con un calor sofocante inicio su paseo lentamente, pero tras refrescarlo en varias ocasiones desde peñas y viviendas tirándole cubos de agua y regándole con magueras, el animal se vino arriba y no paró de moverse en los últimos 50 minutos de espectáculo.

Dejó emoción a su paso, tensión y más de un susto, pero afortunadamente no hubo que lamentar daños personales. Máximo Salado, abanderado de la Juventud Cauriense, desbordaba alegría en la noche de ayer con el tremendo juego que dio este toro negro de bella estampa, de cinco años, caribello y entrepelao.

Fue una tarde-noche redonda, victoria aplastante de la Selección Española frente a Rusia y espectáculo inolvidable el que dio Serranito, que pasará, sin duda, a los anales de la historia de estas fiestas de interés turístico.