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El Servicio Extremeño de Salud a través del Programa de Prevención, Tratamiento y Control del Tabaquismo ha puesto en marcha la campaña Tabaquismo y Salud Bucodental, con el propósito de animar a los dentistas e higienistas a que asuman un papel protagonista como agentes sanitarios en la prevención del tabaquismo.

La campaña, que ha sido presentada por el secretario técnico de Drogodependencia del SES, Carlos Martín Araujo, y el responsable del programa de Salud Bucodental del Servicio Extremeño de Salud, Jesús Rueda, tiene como objetivo ofrecer información sobre las consecuencias del hábito tabáquico para la salud bucodental y aumentar la motivación de los fumadores para su abandono.

Carlos Martín explicó que el SES está especialmente preocupado por el consumo de tabaco entre los jóvenes, ya que el 95% de ellos empieza a fumar antes de los 18 años, y por la feminización de este hábito, pues fuman más las mujeres que los hombres.

A su vez, Jesús Rueda explicó que el tabaco y la salud de la boca "son incompatibles", y añadió que un 80% de las personas con cáncer oral han sido fumadoras. Rueda insistió en la labor de prevención, ya que el cáncer oral se diagnóstica tarde

El Plan de Salud Dental del SES y el Colegio Oficial de Dentistas de Extremadura han colaborado en la elaboración y difusión de esta campaña. El mensaje "Por una boca libre de humo de tabaco. El cuidado y la salud de tu boca también es un motivo para no fumar" se divulgará a través de las consultas de odontología y estomatología de las redes pública y privada de Extremadura.

Los profesionales de la salud bucodental, estomatólogos, odontólogos e higienistas dentales tienen una posición privilegiada para identificar, de una manera precoz, los efectos del tabaco en la salud bucodental de la población, para prevenir el consumo en las personas que no han iniciado el uso del tabaco y para facilitar consejo y asesoramiento a los pacientes fumadores.

El consejo sanitario para dejar de fumar acompañado de un material de ayuda ha resultado ser efectivo en un amplio grupo de pacientes y que se reparte en las consultas .

La cavidad bucal es la que mantiene el primer contacto con el tabaco y sufre su acción directa irritante por los componentes tóxicos del humo y la acción carcinogénica de los alquitranes, benzopirenos y nitrosaminas. La circulación del humo es una microagresión continua que afecta a los dientes, cavidad oral, faringe, laringe, senos paranasales y a la parte superior del esófago, además de a bronquios y pulmones.
La mayoría de los fumadores aspiran el humo del cigarrillo desde la boca y por vías respiratorias, hacia los alvéolos pulmonares, donde la nicotina pasa a la sangre y es llevada a todo el organismo. Los fumadores de pipa, si bien aspiran menos humo por las características y el trabajo que requiere mantenerla encendida, sufren el traumatismo del peso de la pipa sobre el labio inferior, lo cual añadido al contacto del humo del tabaco sobre esa zona, predisponen a las lesiones y al cáncer de labio.
El tabaco afecta seriamente la integridad de la boca y la estética del rostro, por la magnitud de las lesiones que puede producir en zonas visibles. Se producen lesiones a corto, medio y largo plazo. Los daños del tabaco sobre la boca se desarrollan en el tiempo; así, a corto plazo trastornos como disminución del gusto y del olfato, halitosis y caries; a medio plazo se presentan manchas en los dientes, enfermedad periodontal, estomatitis nicotínica y leucoplasias y, a más largo plazo se puede presentar el cáncer de la boca y de labio.
Las alteraciones bucales ocasionadas por el tabaco comienzan a presentarse a partir del inicio del consumo, lo que justifica vigilar la cavidad bucal de forma permanente, incluso después de haber abandonado el consumo.

Según los últimos datos disponibles, en Extremadura la prevalencia de fumadores diarios es de un 34,5 %, situándose ligeramente por encima de la media nacional. Hasta al año 2003 el consumo de tabaco se había mantenido relativamente estable.

En 2005-2006 (última encuesta domiciliaria), es la primera vez que se observa un descenso neto en la prevalencia nacional de fumadores diarios (de 36,7% en 2003 a 32,8 % en 2005-2006). Además, según los datos aportados por la última encuesta a población escolar, ESTUDES 2007, el porcentaje de estudiantes de 14 a 18 años que declara haber consumido tabaco alguna vez en la vida se sitúa en el 47%, siendo de un 19,2% a la edad de 14 años y de un 73,9% a la edad de 18 años.


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