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Será cuestión de ir repasando los conceptos de joven , maduro y anciano , porque si hasta hace unas décadas una persona que cumplía la edad de jubilación era ya encuadrada en el grupo de ancianos, ¿cómo llamar a los que superan de largo los 80 años? Se acuñan concepto como Cuarta Edad para definir a este grupo cada vez más numeroso y que cada vez vive más.

En apenas tres décadas, la esperanza de vida en Extremadura ha crecido más de seis años, a un ritmo casi constante de algo más de un año por lustro. Así, un extremeño nacido con la democracia tenía como expectativa vivir hasta el 2045, y si se trataba de una extremeña conocería el 2051. Ahora, según los últimos datos del INE, un varón nacido en Extremadura en el 2005 viviría hasta el 2081, y si se trata de una mujer quedaría muy cerca de conocer el siglo XXII.

Lo que no cambia es la diferencia de esperanza de vida entre extremeños y extremeñas. Desde siempre, una de las razones esgrimidas para explicar que las mujeres vivan más que los hombres era que ellos desarrollaban tradicionalmente trabajos más penosos y, además, eran más proclives a hábitos tan poco saludables como el fumar. Sin embargo, las diferencias en cuanto a tareas realizadas y en cuanto a hábitos que restan años de vida se han ido igualando, pero las diferencias en esperanza de vida no lo han hecho, es más, han crecido.

En 1975 una extremeña tenía como media una esperanza de vida seis años superior a un extremeño. Ahora esta diferencia ha subido hasta casi los siete, así que la explicación tiene que estar en otro sitio.

El caso es que hoy día rozar los 80 años de vida no es una excepción, sino la norma, incluso superarlos holgadamente en el caso de las mujeres.

Pero no sólo ha mejorado la expectativas para los que van naciendo, sino también para el resto de edades, merced a los avances en el control de determinadas enfermedades, especialmente las cardiovasculares.

Hace 25 años, un jubilado extremeño tenía ante sí poco más de 14 años como promedio para disfrutar de su jubilación, y ahora ya ronda los 17 años. En el caso de las extremeñas, estas expectativas han pasado de 18 años hasta casi los 22 años.

A nivel nacional la evolución es muy similar, quizá algo más acentuada que en el caso extremeño, ya que la diferencia en cuanto a esperanza de vida ha crecido ligeramente, en unos pocos meses. Esto se debe a que Extremadura ha pasado de ocupar el duodécimo lugar en cuanto a esperanza de vida entre las comunidades españolas, por delante de Andalucía, Asturias, Canarias, Murcia y La Rioja, a ocupar el décimo tercer lugar, al superar a Valencia, pero ser superada por las regiones de Asturias y La Rioja en los últimos tres lustros, según los datos oficiales.