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La fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo del Tribunal Supremo ha admitido a trámite las denuncias de los grupos ecologistas Adenex y Ecologistas en Acción de Extremadura y va a iniciar una investigación para dilucidar si la situación de desecación que, desde el pasado mes de julio, sufre el río Tajo a lo largo de varios kilómetros aguas arriba de Valdecañas está relacionada con el inicio de las obras del complejo turístico que se construye en el embalse extremeño.

De momento, la fiscalía ya ha decidido abrir las diligencias para aclarar los motivos del bajo caudal del río entre la presa toledana de Azután y Valdecañas. Tal y como pudo constatar este diario a finales del pasado mes de septiembre, en algunas zonas de este tramo –como en el paraje conocido como La Facciosa– el Tajo se podía cruzar a pie, tenía una profundidad de unos 50 centímetros y no superaba los seis metros de ancho.

Ante el convencimiento de que esta situación respondía a una maniobra de las Administraciones para facilitar el comienzo de las obras del futuro complejo turístico Marina Isla Valdecañas y de que se puede estar produciendo un impacto ecológico en un área en el que se tiene constancia del anidamiento de especies protegidas como la cigüeña negra, Adenex y Ecologistas en Acción presentaron el pasado 3 de octubre una denuncia ante esta fiscalía. Además, solicitaron la paralización de las obras.

Según informa EL PERIÓDICO EXTREMADURA la abogada de Adenex, María de los Angeles López, la apertura de diligencias, comunicada esta semana a los denunciantes, implica que el fiscal considera que hay indicios suficientes para abrir una investigación sobre el caso. Así, si en el proceso que ahora se inicia se encuentran indicios de delito, el fiscal emprenderá las diligencias penales oportunas y tendrá que decidir a qué juzgado compete la resolución del caso.

Además, en las próximas semanas Adenex y Ecologistas en Acción incorporarán a su denuncia un estudio que ha llevado a cabo un equipo de biólogos para conocer los daños causados al medio natural por el inicio de las obras del complejo turístico.

Este diario solicitó ayer a la Confederación Hidrográfica del Tajo su versión sobre la situación del río y de las obras, pero no se obtuvo respuesta. No obstante, desde este organismo, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, se indicó a finales de septiembre que "la situación del río no se puede achacar al proyecto de Valdecañas, sino a la estación del año en la que nos encontramos" y se desvinculaban del proyecto al indicar que "es una iniciativa de una empresa privada y de la Junta de Extremadura".

IBERDROLA SE DEFIENDE Sí se pronunciaron ayer sobre este caso en Iberdrola, empresa que explota los recurso hidroeléctricos entre Azután y Valdecañas. "En todo momento hemos actuado con la ley en la mano y manejando las concesiones administrativas asignadas por el Gobierno; incluso cuando se nos informó de que el caudal era muy bajo soltamos agua de Azután de forma voluntaria", indican desde la compañía española, donde también se mostraron "dispuestos a colaborar" con la investigación.

De momento, lo que sí es evidente es que el comienzo de los trabajos del complejo turístico coinciden con la circunstancia de que nunca en los seis últimos años Valdecañas había tenido unas reservas de agua tan bajas. Actualmente el embalse acumula 593 hectómetros cúbicos –sobre una capacidad de 1446–; el año pasado, a estas alturas de octubre, almacenaba 827.


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