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Ni estaban vendidas 7.000 entradas la jornada antes, como habían dicho los organizadores, ni Bisbal logró conectar con el público de Navalmoral de la Mata tal y como se esperaba. El cantante almeriense ofreció en la noche del jueves el penúltimo concierto de su gira Premonición e irrumpió en el escenario ante unos 6.000 fieles tras un juego pirotécnico con el tema Calentando voy que sólo desató la locura entre sus incondicionales de las primeras filas. Para el resto, el ambiente, como la noche, estuvo frío.

Bisbal ofreció lo mejor de su repertorio durante 90 minutos: Corazón latino, Bulería y Premonición, con baladas y peculiares coreografías sobre un montaje escénico de magnitudes considerables en el que destacó su banda. La parte emotiva llegó casi al final, cuando interpretó Soldados de papel, que censura la explotación de los niños en países subdesarrollados. Dos de sus temas más conocidos, Torre de Babel y Bulería, tardaron en llegar. Y al final, diversidad de opiniones para un joven que hoy finaliza la gira en su tierra, Almería.

Bisbal no ofreció rueda de prensa y pidió a la organización 10 kilos de fruta, Coca-cola y un buen lugar para el perrito de su novia, Elena Tablada, que no se perdió su actuación. Tampoco faltó el popular Pepe Barroso, Don Algodón, acompañado de una docena de amigos que pasan el puente en su finca próxima a Talayuela. El trato a la prensa dejó mucho que desear: retuvo a los periodistas en la puerta hasta media hora antes del concierto, sólo les permitió hacer fotos durante tres canciones y luego les retiró las cámaras.


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