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Al grito de "No al derribo", unos 250 alumnos de la Facultad de Biblioteconomía y Documentación salieron ayer a la calle para mostrar su oposición al derribo del cubo y de otros elementos construidos en el edificio del antiguo hospital militar, donde se encuentra esta facultad, como obliga la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx).

Los estudiantes, convocados por el consejo de alumnos de la facultad, se concentraron ante las puertas del centro, así como varios profesores, el decano, Agustín Vivas, el director de la Biblioteca de Extremadura, Justo Vila, y representantes de la Plataforma para la Revitalización del Casco Antiguo.

Los manifestantes quisieron dejar claro que no quieren el derribo porque no desean marcharse de la alcazaba, ya que se consideran partícipes del proceso de revitalización de la zona, y que en el caso de que se efectúe el derribo no se irán hasta que no se haya construido otra facultad nueva "con las condiciones mínimas de instalaciones que necesitan las titulaciones que aquí se imparten", según el secretario del consejo de alumnos, Marcos Casilda.

Aunque las administraciones implicadas aún no han decidido nada, los alumnos quieren que se les tengan en cuenta, porque se consideran "ignorados", como coreaban en la manifestación, a la que asistió poco más de un tercio de los 700 matriculados.

Los estudiantes bajaron desde la alcazaba hasta la plaza de España gritando "De la alcazaba, no nos moverán", y de allí partieron hasta las puertas de la sede de la Asociación de Amigos de Badajoz, en la calle Afligidos, donde corearon frases como "De Badajoz, ¿amigos o enemigos?" contra la asociación, que denunció la ilegalidad de las obras.

El decano declaró que la manifestación "es la respuesta normal a un hecho irracional que es el derribo de parte de la facultad". Aunque reconoció que el centro tiene problemas de espacio, Vivas insistió en que "lo más beneficioso para la ciudad y el casco antiguo es que sigamos aquí".