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Miriam Alonso, la joven extremeña de 22 años que fue arrojada a las vías del metro de Madrid de la estación de Carabanchel el 4 de octubre de 2005 desea que "encierren" a su agresor, Jorge Ramos Vázquez, y que "no vuelva a salir de la cárcel o de un centro psiquiátrico penitenciario". A su salida de la primera sesión del juicio que se inició hoy en la Audiencia Provincial, la joven asegura que nunca podrá perdonar al acusado porque: "Me ha quitado una pierna y me ha jodido la vida".

Reconoce haberlo pasado "muy mal. Es algo que estoy intentando olvidar y para mi todo es esto es volver a recordar todo lo sucedido". Asimismo, Miriam comenta haberse sorprendido por la declaración de la madre del acusado, quien aseguró que conoció la enfermedad de su hijo, esquizofrenia paranoide, en febrero de 2006, pues anteriormente sólo estaba en tratamiento psicológico por depresión.

En el juicio, Jorge se negó a contestar tanto a las preguntas del Tribunal como a las de la acusación particular, y abandonó la sala después de que su abogado solicitara que no estuviera en la vista, ya que los testimonios podrían afectar al tratamiento que recibe por su enfermedad.

La Fiscalía de Madrid reclama para el hombre, de 24 años, siete años de prisión por un intento de asesinato o que se le interne en un centro psiquiátrico penitenciario durante 14 años.

En el escrito de acusación, al que tuvo acceso El Periódico Extremadura, el fiscal enmarca los hechos dentro de "la trama delirante del procesado". Por eso, solicita que se le aplique una circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal por una anomalía psíquica.


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