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martes. 02.06.2026 |
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Mérida pone en marcha un programa para mujeres víctimas de violencia de género

Presentación del programa en Mérida
Mérida pone en marcha un programa para mujeres víctimas de violencia de género

El programa nace a partir del proyecto ‘La Morera’, diseñado y desarrollado por la psicóloga sanitaria Lucía Madera del Río, profesional especializada en terapias contextuales y con más de quince años de experiencia en el ámbito clínico y de la salud.

El Ayuntamiento de Mérida ha presentado este martes el Programa de Acompañamiento Emocional Grupal ‘La Morera’, una iniciativa dirigida a mujeres que han vivido situaciones de violencia de género y que cuenta con financiación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, impulsado por el Ministerio de Igualdad.

La delegada de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres, Ana Aragoneses, ha sido la encargada de dar a conocer este proyecto, que busca atender las secuelas emocionales que permanecen una vez finalizada la situación de violencia.

Durante la presentación, Aragoneses señaló que la violencia de género deja consecuencias que “permanecen mucho tiempo después de haber finalizado la situación de violencia”, motivo por el que la Delegación de Igualdad ha decidido impulsar esta iniciativa, que calificó como “pionera en la ciudad”.

El programa nace a partir del proyecto ‘La Morera’, diseñado y desarrollado por la psicóloga sanitaria Lucía Madera del Río, profesional especializada en terapias contextuales y con más de quince años de experiencia en el ámbito clínico y de la salud.

La delegada destacó que el ayuntamiento continúa trabajando para que las políticas de igualdad no se limiten a intervenir en situaciones de violencia, sino que también acompañen los procesos de recuperación y reconstrucción personal de las mujeres. “Salir de la violencia es un paso esencial, pero recuperar plenamente la vida y el bienestar es el verdadero objetivo”, afirmó.

Asimismo, subrayó que esta iniciativa supone “un paso más hacia una atención integral, humana y transformadora”, situando a las mujeres en el centro de la intervención y reconociendo su capacidad de recuperación, fortaleza y autonomía.

ESPACIOS Y EXPERIENCIAS COMPARTIDAS

Por su parte, Lucía Madera del Río explicó que el programa pretende ofrecer “espacios seguros donde poder cuidarse, encontrarse con otras mujeres y desarrollar recursos para afrontar las dificultades de la vida”.

La psicóloga destacó que, aunque la atención jurídica, social y los mecanismos de protección son fundamentales para las víctimas de violencia de género, existe una dimensión emocional que también requiere acompañamiento especializado. En este sentido, señaló que muchas mujeres deben afrontar sentimientos como la culpa, la vergüenza, la pérdida de confianza o las dificultades para volver a sentirse seguras.

El proyecto se desarrollará en formato grupal, con grupos reducidos de entre seis y ocho participantes, y tendrá una duración de cuatro meses. Durante este periodo se combinarán sesiones presenciales, acompañamiento entre encuentros y materiales de trabajo personal.

Entre los contenidos que se abordarán figuran la regulación emocional, la recuperación de la confianza, el fortalecimiento de los vínculos personales, la capacidad para establecer límites y la reconstrucción de un proyecto de vida propio.

Madera del Río precisó que el objetivo de la iniciativa no es centrarse de forma permanente en el daño sufrido, sino proporcionar herramientas que permitan a las participantes relacionarse de manera diferente con su presente y avanzar hacia una vida acorde con sus propios deseos y objetivos.

Además, destacó el valor añadido del trabajo grupal, ya que favorece la identificación con experiencias compartidas, el apoyo mutuo y el aprendizaje de nuevas estrategias para afrontar las dificultades. “Uno de los aspectos más valiosos de estos espacios es que las participantes descubren que no están solas”, afirmó.

RECUPEREAR LA AUTONOMÍA Y LA CAPACIDAD DE ELECCIÓN

La finalidad última del programa, concluyó la especialista, es favorecer que las mujeres recuperen la confianza, la autonomía y la capacidad de decisión sobre sus propias vidas, fortaleciendo recursos personales que puedan acompañarlas mucho más allá de la duración de la intervención.

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