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jueves. 30.04.2026 |
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Impulsan la recuperación de viviendas vacías para fijar población en Tierra de Barros

Impulsores del proyecto Casa Viva en Badajoz
Impulsan la recuperación de viviendas vacías para fijar población en Tierra de Barros

El 18 de abril, la asociación anunciaba el inicio de una fase más operativa del proyecto bajo una premisa significativa: la búsqueda de “la casa perdida”. Se trata, en términos técnicos, de detectar inmuebles vacíos pero estructuralmente habitables.

El proyecto Casa Viva, impulsado por la Red Enea, ha entrado en una nueva fase de desarrollo en la comarca de Sierra Grande–Tierra de Barros con un objetivo claro: identificar viviendas deshabitadas y facilitar su recuperación como espacios habitables que contribuyan a fijar población en el medio rural. La iniciativa, que ya tuvo un primer impulso organizativo en encuentros celebrados en Ribera del Fresno, avanza ahora hacia el trabajo de campo y la escucha activa de propietarios.

El 18 de abril, la asociación anunciaba el inicio de una fase más operativa del proyecto bajo una premisa significativa: la búsqueda de “la casa perdida”. Se trata, en términos técnicos, de detectar inmuebles vacíos pero estructuralmente habitables que, por distintos motivos, permanecen fuera del mercado residencial. Con mapas en mano y un enfoque de intervención directa, los integrantes del proyecto comenzaron a recorrer los municipios de la comarca para localizar estas viviendas y analizar su potencial de uso.

INVESTIGACIÓN CUALITATIVA

Este enfoque, descrito por la propia organización como un proceso “de cocina a fuego lento”, pone el acento en la investigación cualitativa: no solo se trata de identificar casas, sino también de comprender las causas del desuso. Para ello, el contacto con los propietarios se convierte en una pieza clave. La intención es conocer de primera mano las barreras legales, económicas, emocionales o administrativas que dificultan la puesta en circulación de estas viviendas.

La iniciativa dio un paso más el 21 de abril con el anuncio oficial del arranque de la Fase 2 del proyecto. En esta etapa, Casa Viva centra sus esfuerzos en recoger información sistematizada a través de un formulario dirigido a propietarios y copropietarios de viviendas vacías. El objetivo es construir una base de datos que permita diseñar modelos de acceso más flexibles y atractivos, capaces de incentivar la cesión, alquiler o rehabilitación de los inmuebles.

SOLUCIONES Y FINANCIACIÓN

Desde Red Enea subrayan que esta fase no solo busca diagnosticar el problema, sino también identificar soluciones viables. Entre ellas, se contempla la posibilidad de articular mecanismos de financiación para la mejora de algunas viviendas, un aspecto clave para activar el parque inmobiliario rural. La fecha límite para la recogida de información es el 14 de mayo, con el objetivo de acelerar la transición hacia propuestas concretas.

El 27 de abril, el proyecto reforzaba su mensaje incidiendo en su componente social. Casa Viva se presenta no solo como una herramienta de gestión inmobiliaria, sino como una estrategia de desarrollo territorial orientada a facilitar que jóvenes puedan establecerse y emprender en los pueblos. La pregunta que lanza la iniciativa —“¿y si el futuro de estos jóvenes está en una casa de pueblo?”— resume su filosofía.

Este planteamiento cobra especial relevancia en el contexto actual. Según datos recientes, cerca de la mitad de los jóvenes entre 26 y 34 años en España continúa viviendo con sus padres debido a las dificultades de acceso a la vivienda. Aunque regiones como Extremadura presentan menores tasas de bloqueo residencial que Baleares o Madrid, el problema persiste, especialmente en el medio rural, donde no falta vivienda, sino que existe infrautilización.

REUTILIZACIÓN FRENTE A EXPANSIÓN

En este sentido, Casa Viva introduce una lógica de reutilización del patrimonio construido, alineada con estrategias de sostenibilidad y cohesión territorial. Frente a modelos basados en nueva construcción, la iniciativa apuesta por reactivar lo existente, generando un doble impacto: facilitar el acceso a la vivienda y contribuir a la revitalización de núcleos despoblados.

La experiencia previa del proyecto, presentada en encuentros con instituciones, técnicos y vecinos —como el celebrado en Ribera del Fresno—, ha permitido consolidar una red de colaboración fundamental para su desarrollo. Administraciones locales, propietarios y nuevos residentes forman parte de un ecosistema donde la cooperación es clave.

DESAFÍOS PENDIENTES

No obstante, el principal desafío sigue siendo cambiar la percepción sobre las viviendas vacías. En muchos casos, estos inmuebles están ligados a herencias, conflictos familiares, falta de recursos o ausencia de demanda percibida. Casa Viva busca intervenir en este punto, generando confianza y ofreciendo alternativas que reduzcan la incertidumbre.

Con esta nueva fase, Red Enea refuerza su apuesta por una intervención integral que combina análisis, participación ciudadana y diseño de soluciones. El proyecto se posiciona como una iniciativa innovadora en vivienda rural, con potencial para convertirse en referente en otras comarcas con problemáticas similares.

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