Torre de Don Miguel vuelve a vivir “El Capazo”, una fiesta ancestral que atrae a cientos de visitantes
Según ha explicado María Jesús Nuevo, responsable del Centro de Interpretación Comarcal de la Sierra de Gata, el balance de esta edición es “muy positivo”, destacando que la fiesta ha vuelto a demostrar por qué es una de las manifestaciones culturales más singulares de la región.
La localidad cacereña de Torre de Don Miguel ha celebrado este sábado 11 de abril una nueva edición de “El Capazo”, una de las tradiciones más singulares y antiguas de Extremadura, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y vinculada a las celebraciones en honor a Nuestra Señora de Bienvenida.
La fiesta, que se desarrolla el sábado posterior al Domingo de Resurrección, volvió a convertir las calles del municipio en un escenario de ritual, fuego y música, manteniendo vivo un legado cultural que se transmite de generación en generación.
UN RITO ANCESTRAL CON EL CAMUÑAS COMO FIGURA CENTRAL
El Capazo se articula en torno a un complejo ritual que comienza días antes con la subida a la sierra para cortar un roble de unos cinco metros, que posteriormente es trasladado y plantado frente a la iglesia del municipio.
Durante la noche, el personaje del Camuñas, vestido de negro y cubierto con piel de macho cabrío y cencerros, recorre las calles acompañado por las capaceras y capaceros, mientras la música tradicional guía el ambiente festivo.
Las capacetas, esteras utilizadas tradicionalmente en los molinos, son repartidas entre los participantes y se convierten en protagonistas del momento central del rito.
FUEGO, DANZA Y TRADICIÓN EN LA PLAZA DEL PUEBLO
En la medianoche, la comitiva llega a la plaza, donde se desarrolla uno de los momentos más simbólicos: las mujeres realizan una danza ritual alrededor del roble mientras el Camuñas prende fuego a las capacetas, que son lanzadas contra el árbol hasta hacerlo arder.
El fuego, entendido como elemento purificador, marca el clímax de la celebración, seguido de la degustación del tradicional “sopetón” y de un momento de recogimiento con la ofrenda de cirios en la iglesia al canto de la Salve.
CRECIMIENTO TURÍSTICO
Según ha explicado María Jesús Nuevo, responsable del Centro de Interpretación Comarcal de la Sierra de Gata, el balance de esta edición es “muy positivo”, destacando que la fiesta ha vuelto a demostrar por qué es una de las manifestaciones culturales más singulares de la región.
También ha señalado que la participación ha superado los registros de años anteriores, además de la llegada de turistas nacionales e internacionales procedentes de países como Alemania, Portugal u Holanda.
“Es una fiesta que no solo se mantiene viva, sino que sigue creciendo y despertando interés dentro y fuera de Extremadura”, ha subrayado.
UN LEGADO QUE SE TRANSMITE DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
“El Capazo” no es únicamente una fiesta, sino una expresión de identidad colectiva, memoria compartida y continuidad cultural, donde los vecinos participan desde la infancia en los distintos roles del ritual.