María Guardiola reconoce que pidió al PSOE que se abstuviera “por responsabilidad”
Esta revelación llega en un momento clave del proceso político regional, marcado por el bloqueo de la investidura y por la falta de avances sustanciales en la negociación del PP con Vox.
La presidenta del PP de Extremadura y candidata a la investidura, María Guardiola, ha reconocido públicamente que pidió al PSOE que se abstuviera para facilitar su elección como presidenta de la Junta, apelando a la “responsabilidad” de los socialistas tras lo que calificó como “los peores resultados de la historia del PSOE” en esta región.
Esta revelación llega en un momento clave del proceso político regional, marcado por el bloqueo de la investidura y por la falta de avances sustanciales en la negociación del PP con Vox. La dirigente popular mantiene como vía prioritaria un acuerdo con Vox para desbloquear la situación política y ha reiterado su confianza en que ese pacto pueda cerrarse antes del 3 de marzo, fecha límite para la celebración de la sesión de investidura.
Guardiola ha respondido a las declaraciones del presidente de la Comisión Gestora del PSOE extremeño, José Luis Quintana, quien había negado que existiera tal petición y había emplazado a la dirigente popular a reunirse “cara a cara” si quería plantear una abstención. En un mensaje difundido en redes sociales, Guardiola insistió en que no negocia “ni con este PSOE ni con el sanchismo”, pero admitió haber realizado esa llamada en un contexto que, según defendió, exigía altura institucional.
La candidata a la investidura ha asegurado que va a trabajar para que sea factible un acuerdo con Vox y para que el día de la investidura se pueda iniciar el camino para tener "un gobierno fuerte y estable”. Sin embargo, a pesar del tono optimista de Guardiola, lo cierto es que las negociaciones con Vox avanzan lentamente y siguen sin concretarse en un acuerdo que garantice los apoyos necesarios.
La candidata del PP ha subrayado que cualquier pacto deberá ser “proporcional”, una expresión que refleja tanto la necesidad de sumar como las dificultades para encajar las exigencias de la formación de Santiago Abascal sin comprometer el discurso político que la llevó a descartar inicialmente un gobierno de coalición.
El hecho de reconocer que pidió la abstención del PSOE introduce un nuevo elemento en el debate político regional. Mientras los socialistas insisten en que el bloqueo es responsabilidad exclusiva del PP y de su candidata, Guardiola trata de proyectar una imagen de búsqueda de soluciones, aunque sus movimientos evidencian la estrechez de su margen de maniobra.
Con Vox aún sin garantizar la investidura y el PSOE cerrando la puerta a cualquier apoyo, Extremadura se encamina a un desenlace incierto, con la gobernabilidad pendiente de acuerdos que, por ahora, siguen sin materializarse.