Los enfermeros extremeños "al límite" por el incremento de casos de gripe
Satse reclama refuerzos inmediatos y estructurales en todos los niveles asistenciales, ratios seguros que garanticen atención digna y de calidad, el fin de la precariedad laboral y medidas reales para proteger la salud laboral de los profesionales.
El Sindicato de Enfermería (Satse) ha lanzado un aviso de máxima alerta sobre la situación de las enfermeras y fisioterapeutas del Servicio Extremeño de Salud (SES), que, según la organización, “vuelven a estar al límite ante la confluencia de la epidemia de gripe, el incremento de enfermedades invernales y la actividad quirúrgica que no se detiene".
Según Satse, los centros sanitarios se han convertido en un escenario de sobrecarga crónica, donde estos profesionales sostienen el sistema “a costa de su salud física y mental”. La secretaria autonómica de Satse Extremadura, Elena Martín, ha advertido que esta situación ya no es puntual ni estacional, sino “una auténtica tormenta permanente provocada por años de recortes, plantillas insuficientes y una planificación irresponsable basada en parches”.
Martín ha señalado que se exige a las enfermeras “multiplicar su capacidad y asumir cargas de trabajo inasumibles”, mientras la administración “sigue mirando hacia otro lado”. La presión asistencial, ha explicado, se traduce en agotamiento extremo, ansiedad y aumento de bajas laborales, agravando aún más la falta de personal.
El sindicato denuncia que el SES continúa improvisando con horas extra y cambios constantes en las planillas de trabajo, en lugar de garantizar plantillas estables y suficientes. “Lejos de aprender de crisis anteriores, se parchea en lugar de resolver el problema de raíz”, ha añadido Martín.
Por todo ello, Satse reclama refuerzos inmediatos y estructurales en todos los niveles asistenciales, ratios seguros que garanticen atención digna y de calidad, el fin de la precariedad laboral y medidas reales para proteger la salud laboral de los profesionales.
“El sistema sanitario no puede sostenerse a costa de la salud y la buena voluntad de las enfermeras y fisioterapeutas extremeños”, concluye Martín, advirtiendo que “las enfermeras no pueden seguir siendo el colchón de un sistema en crisis permanente”.