El invierno en Extremadura estará marcado por temperaturas por encima de lo habitual
Estos datos confirman la tendencia de la región hacia inviernos más cálidos, un factor que, según los expertos, podría tener implicaciones en sectores como la agricultura, la gestión de recursos hídricos y la planificación de actividades al aire libre.
El delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Extremadura, Marcelino Núñez, ha presentado el balance climático del otoño y las previsiones para el inicio del invierno 2025-2026.
Según los datos ofrecidos por la Aemet, el trimestre comprendido entre septiembre y noviembre de 2025 se ha caracterizado por temperaturas muy cálidas, con una media de 18ºC, frente a los 17ºC de referencia del periodo 1991-2020. Esto supone una anomalía positiva de +1ºC, lo que convierte a este otoño en el quinto más cálido del periodo de referencia para Extremadura.
En cuanto a las precipitaciones, el otoño ha sido normal, con una media de 177,3 litros/m², ligeramente inferior al valor de referencia de 184,9 litros/m², lo que representa un déficit del 4%. De forma similar, el balance acumulado del año hidrológico 2025-2026, desde el 1 de octubre hasta el 30 de noviembre, ha sido considerado normal, con 159,8 litros/m² frente a los 167,2 litros/m² de referencia. Según Núñez, las precipitaciones registradas hasta diciembre muestran un carácter húmedo para este mes, equilibrando parcialmente el ligero déficit del trimestre anterior.
El delegado territorial de Aemet también ha presentado las previsiones estacionales para el invierno, comprendido entre enero y marzo de 2026. Según los pronósticos, existe una mayor probabilidad de que las temperaturas superen los valores normales climatológicos, mientras que las precipitaciones se esperan dentro de los valores habituales para la época.
En palabras de Marcelino Núñez, “el otoño 2025 ha sido muy cálido en Extremadura, pero normal en cuanto a lluvias, y esperamos que el invierno continúe con temperaturas por encima de lo habitual, aunque sin grandes desviaciones en las precipitaciones”.
Estos datos confirman la tendencia de la región hacia inviernos más cálidos, un factor que, según los expertos, podría tener implicaciones en sectores como la agricultura, la gestión de recursos hídricos y la planificación de actividades al aire libre.