Sánchez arropa a Gallardo en plena crisis interna por la corrupción y descarta elecciones anticipadas
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE descartó una vez más convocar elecciones anticipadas y alzó la voz para indicar que es un honor gobernar aunque sea en las circunstancias actuales, en las que el partido está salpicado por numerosos casos de corrupción y las denuncias de acoso.
La visita de Pedro Sánchez a Cáceres este domingo ha servido al PSOE extremeño para intentar dar muestras de unidad, movilización y mensaje político a una semana de las elecciones autonómicas del 21 de diciembre, en un contexto especialmente delicado para los socialistas tanto en Extremadura como a nivel nacional.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE descartó una vez más convocar elecciones anticipadas y alzó la voz para indicar que es un honor gobernar aunque sea en las circunstancias actuales, en las que el partido está salpicado por numerosos casos de corrupción y las denuncias de acoso que han salido a la luz en las últimas semanas.
El acto, que reunió a unas 800 personas entre militantes y simpatizantes, tuvo un marcado tono de cierre de filas en torno al candidato a la presidencia de la Junta, Miguel Ángel Gallardo, y se desarrolló en paralelo a un escenario de desgaste del partido por causas judiciales, polémicas internas y una creciente desconfianza ciudadana.
Gallardo se presentó como el “dique de contención frente a las derechas” y defendió al PSOE como garante de derechos, oportunidades y progreso, en un discurso que apeló reiteradamente a la historia del partido y a su papel en la construcción del Estado del bienestar en Extremadura. Sin embargo, el mensaje de fortaleza contrasta con una realidad política compleja: el candidato socialista concurre a las elecciones con una imputación judicial que ha sido utilizada por la oposición para cuestionar su credibilidad y que planea sobre la campaña.
Gallardo reivindicó un PSOE “histórico y renovado”, apoyándose especialmente en la juventud socialista como motor de futuro, y cargó con dureza contra la derecha, a la que acusó de mantener una visión “antigua y elitista” de Extremadura. El discurso socialista se apoyó también en la confrontación directa con la presidenta de la Junta y candidata del PP, María Guardiola, a la que Gallardo acusó de mentir, esconderse y evitar el debate político.
En materia programática, Gallardo desplegó un amplio catálogo de compromisos en educación, sanidad, dependencia, juventud y vivienda, reivindicando el modelo socialista frente a lo que definió como un deterioro de los servicios públicos bajo el actual gobierno autonómico. Prometió dignificar los salarios del profesorado, recuperar la educación infantil de 0 a 3 años en el medio rural y garantizar citas en atención primaria en un plazo máximo de 48 horas, además de reforzar la atención a la dependencia y frenar la especulación en vivienda.
Especial peso tuvo el bloque feminista del discurso, en el que Gallardo defendió un feminismo “sin matices” y aseguró que en el PSOE no caben “puteros, machistas ni acosadores”. Una afirmación que llega en un momento especialmente sensible para el partido, tras la aparición de denuncias públicas y polémicas internas relacionadas con comportamientos inapropiados de cargos socialistas que han erosionado el discurso tradicional del PSOE en esta materia.
La intervención de Pedro Sánchez buscó reforzar el mensaje de solvencia institucional y respaldo del Gobierno de España al proyecto socialista en Extremadura. El presidente destacó el aumento de la financiación autonómica en los últimos años y lo contrapuso a las políticas del Partido Popular, a las que acusó de recortar servicios públicos y fomentar la privatización sanitaria. Sánchez planteó la cita electoral del 21 de diciembre como una disyuntiva clara entre blindar lo público o abrirlo al mercado, apelando directamente al voto socialista como garantía de derechos.