Las comunidades de regantes tradicionales de Extremadura reclaman ayudas para garantizar su supervivencia
Denuncian que las actuales bases reguladoras de las subvenciones destinadas al regadío no contemplan la realidad ni las necesidades de estas comunidades, al tiempo que imponen una burocracia excesiva y requisitos difíciles de cumplir para entidades pequeñas.
La Asociación de Comunidades de Regantes Históricas y Tradicionales de Extremadura se reunió el 2 de octubre con el nuevo consejero con competencias en materia de regadío para trasladarle las necesidades del sector. Durante el encuentro, los representantes de la asociación pusieron de relieve las singularidades y demandas de estas comunidades, obteniendo como única respuesta la falta de presupuesto para atender sus peticiones.
Desde la entidad recuerdan que son ya varios años, dos legislaturas, tres consejeros y distintos directores generales los que conocen de primera mano la situación de los regadíos tradicionales extremeños, sin que hasta la fecha se hayan convocado ayudas específicas. Denuncian que las actuales bases reguladoras de las subvenciones destinadas al regadío no contemplan la realidad ni las necesidades de estas comunidades, al tiempo que imponen una burocracia excesiva y requisitos difíciles de cumplir para entidades pequeñas, con recursos técnicos y humanos limitados.
Según la asociación, las convocatorias vigentes están pensadas para inversiones en obra nueva y grandes proyectos, sin tener en cuenta el mantenimiento de las infraestructuras existentes ni sus costes asociados. A ello se suma la exclusión del IVA de las subvenciones, que obliga a las comunidades a asumir un gasto que muchas no pueden afrontar, así como la imposición de la administración electrónica sin ofrecer medios adecuados para tramitarla. “Siempre se habla de obra nueva, pero nunca se ayuda al mantenimiento de las infraestructuras tradicionales que han permitido durante siglos un uso sostenible del agua”, lamentan.
La Asociación advierte además de que este modelo de gestión, promovido durante años por la Junta de Extremadura, ha favorecido la implantación de un regadío industrial e intensivo en zonas de montaña especialmente sensibles a la intervención humana. Citan como ejemplo el valle del Jerte, donde la sustitución de la red histórica de acequias por grandes balsas de almacenamiento, tubos e infraestructuras grises ha derivado en la esquilmación de recursos hídricos, pérdida de valores tradicionales y conflictos por el agua.
Frente a este modelo, defienden la eficacia de las acequias históricas en la conservación de los ecosistemas y la gestión equilibrada del agua. Como demuestra el proyecto Washa, desarrollado por el IGME-CSIC en Aldeanueva de la Vera, el mantenimiento de estas redes no supone un derroche de agua, sino que contribuye a incrementar su disponibilidad en los periodos críticos gracias a la infiltración en el subsuelo.
Por todo ello, la Asociación de Comunidades de Regantes Históricas y Tradicionales de Extremadura demanda a la administración autonómica la ejecución inmediata de las actuaciones ya aprobadas por el anterior consejero en Aldeanueva de la Vera, Talaveruela de la Vera y Losar de la Vera, que cuentan con estudios técnicos y presupuesto elaborados por Tragsatec.
Asimismo, reclaman la creación de una convocatoria anual de ayudas específicas para los regadíos tradicionales o, en su defecto, la inclusión de una línea diferenciada dentro de las ayudas para la mejora y modernización de regadíos. Esta línea, subrayan, debería contemplar actuaciones de mantenimiento y mejora en las redes existentes, adaptadas al número de regantes y necesidades de cada comunidad, y estar exenta de IVA.
La asociación concluye que sin un apoyo decidido por parte de la Junta, el regadío tradicional extremeño se encuentra en serio riesgo de desaparición, con la consiguiente pérdida de un patrimonio cultural, social y ambiental que forma parte esencial de la identidad de muchas comarcas de la región.