El conductor fue detenido como supuesto autor de conducción temeraria, conducción bajo la influencia de drogas y conducción con pérdida de vigencia del permiso de conducción, así como por un delito contra la salud pública por tráfico de drogas.
Durante el operativo también se intervinieron más de 11.000 euros en metálico, un vehículo, material electrónico, una caja fuerte y diversos utensilios utilizados para el corte, pesaje y dosificación de las sustancias, así como un arma blanca de grandes dimensiones y munición.
Los hallazgos permitieron confirmar que las viviendas registradas eran utilizadas tanto para la preparación como para el almacenamiento de las sustancias, adoptando el grupo distintas medidas de seguridad para evitar asaltos de bandas rivales o la actuación policial.
El conductor fue detenido como presunto autor de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas y trasladado a dependencias oficiales de la Guardia Civil para la instrucción de las correspondientes diligencias.
Durante las labores de vigilancia se constató además la presencia continuada de consumidores procedentes de distintos puntos de la comarca que acudían al domicilio para adquirir la droga.
Durante la identificación, los agentes apreciaron un fuerte olor en el interior del vehículo, así como un comportamiento nervioso por parte del conductor, lo que levantó las sospechas de que pudiera transportar algún tipo de sustancia estupefaciente.
Una vez dentro del vehículo, los agentes localizaron en la parte trasera del coche una bolsa de plástico que contenía 108 gramos de cogollos de marihuana, una cantidad que, según fuentes policiales, suele estar vinculada a la venta y distribución al por menor.
Durante el registro se incautaron aproximadamente 750 dosis de cocaína, una báscula de precisión y distintos elementos utilizados para el envasado y preparación de las drogas, como alambre plastificado para el cierre hermético de las bolsas.
En el operativo se intervinieron 20 gramos de cocaína, 12 gramos de heroína, diversos medicamentos empleados para el corte de la droga y útiles destinados a su preparación y venta.
La actuación se enmarcó en un dispositivo de seguridad ciudadana establecido en una vía próxima a la localidad de Perales del Puerto (Cáceres), en el que también participaron patrullas del Puesto de Moraleja
Los agentes interceptaron a los sospechosos cuando abandonaban el inmueble. En el vehículo que utilizaban se hallaron 330 gramos de cogollos de marihuana, envasados al vacío y listos para su distribución.
Los agentes del puesto de Logrosán iniciaron una investigación a primeros del mes de octubre tras haber recibido información sobre la posible existencia de una plantación de marihuana en su demarcación territorial.
La investigación comenzó a raíz del conocimiento por parte de los agentes de la existencia de una posible plantación de marihuana exterior, en el patio de una vivienda ubicada en la zona centro de esta localidad pacense.
Los agentes localizaron una plantación exterior en el patio de una vivienda de la zona, y tras realizar numerosas vigilancias, lograron la plena identificación de la pareja que habitaba el inmueble, quienes "trapicheaban" también con hachís.
Los dos jóvenes fueron hallados con 22 gramos de cocaína y MDMA preparados para la venta, así como 970 euros en billetes de diverso valor.
El detenido se escapó de la prisión de Villanubla (Valladolid) donde cumplía una condena de 28 años por delitos de narcotráfico, blanqueo de capitales y falsedad documental.
El supuesto autor del delito, ya había sido arrestado días antes, el 20 de septiembre, cuando fue sorprendido circulando en un vehículo con 33 pequeños envoltorios de cocaína.
Se intervinieron 33 pequeños envoltorios de plástico que contenían en su conjunto en torno a 300 dosis de cocaína listas para su supuesta venta y distribución.
El detenido ya contaba con antecedentes por un hecho similar y, tras la aprehensión de la sustancia y la instrucción de diligencias, fue remitido al Juzgado de Instrucción Nº2 de Cáceres.
Según la investigación, la organización criminal tenía una estructura piramidal: los suministradores de drogas se situaban en la cima, seguidos de quienes controlaban y vendían en el "narcopiso", mientras que personas con problemas de adicción atraían a los clientes y vigilaban el exterior.