En Extremadura, el agua es mucho más que un elemento natural: es una seña de identidad del territorio y uno de los grandes hilos conductores de su oferta turística.
El objetivo es mejorar la calidad de estos espacios y garantizar el mantenimiento de los estándares exigidos para cumplir con los criterios de la Bandera Azul.
Las playas extremeñas que conservan este distintivo son: Costa Dulce de Orellana la Vieja, La Dehesa de Cheles, Campanario, Los Calicantos (Casas de Don Pedro), El Espolón - Peloche (Herrera del Duque), Talarrubias - Puerto Peña y Cancho del Fresno (Cañamero).