Tras la elaboración de los informes técnicos correspondientes y la obtención de la autorización de la Junta de Extremadura, se ha puesto en marcha la primera fase de la intervención.
El desprendimiento, provocado por la caída continuada de agua en las últimas semanas, afectó la calzada pero no provocó daños personales.
Estas obras suponen un importante impulso para la valorización del patrimonio cacereño y su integración en una oferta turística y cultural de primer nivel.
El último caso conocido se remonta al otoño del año 2023, cuando las intensas lluvias provocaron otro derrumbe en la zona próxima a la puerta del Capitel, entonces en obras. Ahora se está a la espera de que se valoren los daños y cuáles son los motivos de este desprendimiento.
La intervención es delicada y de alta complejidad técnica, ya que las construcciones están adosadas a la muralla.
Como primer paso, se ha procedido a la retirada de los azulejos del histórico cartel de Osborne, que será conservado debido a su protección patrimonial.
Se trata de la parte más visible de la muralla que incluye el Arco de la Estrella, la Torre de los Púlpitos, la Torre de la Hierba, el lienzo del Foro de los Balbos y hasta la Torre del Horno.
El objetivo es ir despejando la muralla y lo único que se permitiría sería el mantenimiento y conservación.
A primeros de año, se llevará a cabo el trámite de declarar la ocupación y se contratará el proyecto de demolición y posteriormente las obras.
La iluminación se ejecutará mediante una línea lumínica LED en el perímetro de almenas, merlones y aristas de dos lienzos de la muralla.
Respecto a la fase tres, se han concedido 3 millones de euros del Plan Impulsa, un plan extraordinario que se concedió al Grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad.