Las movilizaciones reflejan el malestar de los profesionales sanitarios ante condiciones laborales que consideran excesivas y poco sostenibles.
Durante los días de paro se mantendrán servicios mínimos en hospitales y consultas, por lo que la asistencia sanitaria funcionará de forma similar a una jornada festiva.
La movilización se enmarca dentro de la huelga convocada entre el 16 y el 20 de marzo, después de que no se haya alcanzado un acuerdo con el Ministerio de Sanidad en las negociaciones sobre las condiciones laborales del colectivo.
Por provincias, el respaldo ha sido del 24,16 por ciento en la provincia de Badajoz y del 23,44 por ciento en Cáceres, según los datos facilitados por el propio organismo sanitario.
La protesta refleja la tensión creciente entre los médicos y el Gobierno regional, mientras los facultativos exigen una regulación que respete sus condiciones laborales y asegure la sostenibilidad de la sanidad pública en Extremadura.
Por provincias, la participación ha sido del 17,75 % en Badajoz y del 20,47 % en Cáceres.
Las fechas concretas de la huelga en Extremadura son: del 16 al 20 de febrero, del 16 al 20 de marzo, del 27 al 30 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio.
Según el Colegio, la reforma ha sido elaborada sin consenso con las organizaciones sindicales que representan al colectivo médico, ignorando reivindicaciones históricas que afectan directamente a las condiciones laborales y al ejercicio profesional de los médicos.
Como primer acto de protesta, los sindicatos han convocado una manifestación unitaria en Madrid el sábado 14 de febrero, a la que están llamados profesionales de todas las comunidades autónomas.
La movilización ha tenido un mayor impacto en la atención hospitalaria, donde el 26,12% de los médicos se ha sumado a la protesta, mientras que en atención primaria la participación ha alcanzado el 19,19%.
El objetivo es lograr un estatuto propio que dignifique la labor profesional y ponga fin a las condiciones laborales consideradas injustas por los médicos.
La jornada ha estado marcada por la reducción de la actividad en distintos hospitales de la región, con suspensión de intervenciones programadas en algunos centros y funcionamiento limitado en consultas externas.
Los concentrados reclaman un texto que incluya mejoras laborales largamente demandadas y que, según denuncian, el departamento ministerial ha dejado fuera.
La movilización busca visibilizar el deterioro de las condiciones laborales del colectivo sanitario y su impacto en la calidad asistencial que recibe la ciudadanía.