La Unión de Consumidores de Extremadura ha hecho un informe sobre sobre la cesta de la compra, diferenciando la subida de los precios que se han producido desde hace unos años hasta la actualidad. En 2023, una de las conversaciones más repetidas en la cola del supermercado ha sido lo caro que estaba todo. Las familias españolas tienen cada vez más dificultades para poder llenar su cesta de la compra.

Según la Encuesta de Presupuestos Familiares elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2022 cada español gastó 12.780,00 euros en todos sus gastos, de los que 2.044,80 fue destinado a la compra de alimentos y bebidas no alcohólicas, lo que supone un incremento de más del 5% con respecto al año anterior. Por tanto, el 16% del presupuesto total se gasta en el supermercado. De ahí la importancia de establecer como hábito cotidiano aquellas prácticas que nos puedan ayudar a ahorrar a la hora de llenar la nevera.

LA CESTA DE LA COMPRA

En los últimos 4 años se han realizado tres informes sobre la cesta de la compra, en los años 2020, 2022 y ahora en febrero de 2024. En cada uno de ellos se ha partido de la misma cesta de la compra, con los alimentos de marcas productos frescos concretos, con el objetivo de no distorsionar la muestra y saber de primera mano cuanto ha subido la cesta de la compra.

En todos ellos, se ha llegado a la conclusión de que no se puede afirmar categóricamente que un establecimiento o cadena concreta es el más barato; es cierto que, en el global de la compra, puede resultar más económico. Pero también lo es que suele tener productos que destacan por ser más caros que los demás, sobre todo en los alimentos frescos (fruta, verdura, carne o pescado), pues ahí parece que las pequeñas tiendas de barrio siguen siendo las que ofertan los precios más bajos del mercado.

En cualquier caso, cabe destacar que la oferta de alimentación en nuestro país es realmente espectacular. En prácticamente cualquier ciudad o pueblo se puede encontrar una gran variedad de formatos y enseñas comerciales que, al competir entre ellas en calidad y precio, benefician indudablemente los intereses de los consumidores. Sin embargo, la competencia ha caído notablemente en los últimos años. Así, mientras que en 2018 había 3,4 establecimientos de alimentación por cada 1.000 habitantes en España, hoy no llega ni a uno por esa fracción.

Así, en la cesta de la compra, la diferencia entre el establecimiento más barato de la región y el más caro, alcanza un 24,2%. Eso quiere decir que, con cada cuatro cestas compradas en uno, se puede adquirir cinco en el otro.

Por otro lado, y en cuanto a los alimentos frescos, se debe señalar que no se ha visitado ninguna frutería o carnicería de barrio, aunque se ha detectado en otras ocasiones que los precios suelen ser más bajos que en los supermercados o hipermercados.

¿CUÁNTO HA SUBIDO?

En este último año, con datos de abril de 2022, la cesta de la compra en Extremadura tenía un precio de 18,76 euros, un 32,96% más que julio del año 2020. Con esta tendencia se podría pensar que la evolución del gasto ha sido constante, y que se ha mantenido en esa línea. Sin embargo, la cesta de la compra se ha incrementado con respecto al año 2022 un 72,76%, una diferencia muy por encima de la subida del índice de precios al consumo.

El que mayor subida ha experimentado ha sido el precio del litro de aceite de oliva virgen extra, con una subida del 199% con respecto al mes de abril de 2022. Detrás le seguiría el kilogramo de patata con un incremento del 84%; el pimiento verde se situaría en el 46% de subida, y la leche  y los fideos de pasta han aumentado su precio en torno al 40%. Pero es que, además, el resto de los alimentos, tanto envasados como frescos, han subido en torno al 20%. Con estos datos, actualmente se tiene que dedicar casi 14 euros más para comprar los mismos alimentos que hace 22 meses.

¿SUBIDA SIN EXPLICACIÓN?

Teniendo en cuenta los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas en los últimos 12 meses, se puede comprobar que la tendencia ha sido a la baja, situándose al cierre de este informe en el 7,4%, experimentando desde febrero de 2023 (su dato más alto 16,6%), hasta finales de ese mismo año una bajada de más de 9 puntos. Bajada que en ningún caso se ha trasladado a los precios de los alimentos, ni frescos ni envasados.

Con estos datos, se ratifica que los precios de los alimentos continúan subiendo.

LOS CONSUMIDORES, LOS MÁS CASTIGADOS

La inflación reduce el poder adquisitivo de los consumidores, forzándolos a modificar sus patrones de consumo hacia productos más asequibles, de menor calidad o con menores garantías de bienestar y de minimización del impacto ambiental, rompiendo en este último caso la tendencia de los últimos años. Y, en el peor de los casos, dificultándoles el acceso a una alimentación saludable y equilibrada.

Por ello, es de especial importancia que detrás de los movimientos inflacionarios no se hallen estrategias empresariales adicionales que puedan agudizar aún más sus efectos perversos o que se den estrategias anticompetitivas que lleven a aumentos de precios o de los márgenes empresariales por encima de los incrementos de costes.

La política de competencia, a través de sus funciones sancionadoras y de promoción, puede desempeñar un papel vital en la corrección de desequilibrios estructurales, en especial en la cadena de alimentación, influyendo positivamente en el bienestar social y en la economía en general.

En la foto de archivo, cesta de la compra.