El 25% de los adultos en España sufre una enfermedad reumática. Hay más de 200 tipos de enfermedades vinculadas a la Reumatología, entre las que se encuentran las que afectan al sistema musculo-esquelético (huesos, articulaciones, músculos y tendones) y las enfermedades autoinmunes sistémicas, según un estudio de la Sociedad Española de Reumatología (EPISER).

La doctora de Quirón, Ana Fernández Ortiz, ha alertado de la importancia de “concienciar” a la población de la relevancia de este tipo de afecciones puesto que “representan la segunda causa más común de consulta en Atención Primaria y, además, son la primera causa de incapacidad en España”, algo que hace necesario que “estemos muy atentos” en todas las etapas de la vida, puesto que las enfermedades reumatológicas, en contra de la creencia popular, no se limitan a una franja de edad específica.

 

La experta  ha querido dejar claro que la especialidad de Reumatología es una de las que más avances en diagnóstico y tratamiento ha experimentado en los últimos años, y que es muy importante realizarlos de forma temprana para evitar secuelas a largo plazo que puedan afectar a la calidad de vida de los pacientes.

 

La doctora Fernández Ortiz ha explicado que existen enfermedades que afectan al sistema musculoesquelético y también las que se producen por algún un fallo en el sistema inmune, creando anticuerpos que en este caso dañan elementos de nuestro propio cuerpo, conocidas como enfermedades reumatológicas autoinmunes sistémicas (ERAS).

 

Estas enfermedades se producen, habitualmente, en personas genéticamente predispuestas a las que se asocia algún factor desencadenante, pero son de causa desconocida. Se denominan “sistémicas” porque pueden afectar a numerosos sistemas del organismo (no solo el músculo-esquelético, también respiratorio, renal, cardiovascular…).

 

Las ERAS más frecuentes son: lupus eritematoso sistémico, síndrome antifosfolipídico, síndrome de Sjögren, esclerosis sistémica o esclerodermia, miopatías inflamatorias idiopáticas, vasculitis, enfermedad de Behçet, entre otras

 

Dentro de las enfermedades que afectan al sistema musculoesquelético, se encuentran las artropatías inflamatorias, la artrosis, la fibromialgia y las enfermedades del metabolismo óseo. Las artropatías inflamatorias, como la artritis reumatoide y la artritis psoriásica, son de origen autoinmune y requieren un diagnóstico temprano para evitar secuelas graves.

 

Dentro de estas afecciones, la Dra. Fernández Ortiz ha puesto el acento en la osteoporosis, que es la enfermedad más común del metabolismo óseo. Se trata de “una afección silenciosa” que no produce dolor pero en la que existe un riesgo aumentado de sufrir fracturas por tener un hueso “de mala calidad” con baja densidad mineral.

 

Es muy importante en este caso también diagnosticar a tiempo para iniciar un tratamiento que nos permita prevenir fracturas, que pueden producir dolor crónico y limitar la movilidad afectando de forma significativa a la calidad de vida de los pacientes.

 

La fibromialgia es otra enfermedad a tener en cuenta, ha explicado la Dra. Fernández Ortiz, al caracterizarse por un dolor generalizado en músculos y articulaciones, así como por fatiga crónica. Aunque su causa exacta es desconocida y no existe un tratamiento específico, es “crucial” establecer un diagnóstico sólido, ha señalado.

 

Por último, ha destacado la artrosis, una enfermedad degenerativa del cartílago articular que puede provocar dolor y limitaciones en la movilidad y que se puede ralentizar con cambios en los hábitos de vida y el ejercicio controlado.

 

Ante todo esto, la doctora ha dejado claro que “el reúma” como tal no existe, que hay más de 200 enfermedades reumáticas que pueden afectar a diferentes zonas del cuerpo. También insiste en que “es esencial desterrar la idea errónea de que las enfermedades reumáticas son exclusivas de personas mayores, porque pueden afectar a individuos de todas las edades”. De hecho, la artritis idiopática juvenil afecta a 1 de cada 1.000 niños, el lupus suele afectar a chicas jóvenes, la espondilitis anquilosante normalmente debuta entre los 20 y 40 años de edad y la artritis reumatoide se da principalmente en mujeres de 40-60 años.

 

Todas estas enfermedades son crónicas y requieren un seguimiento constante por parte del reumatólogo a lo largo de la vida del paciente. Es muy importante detectarlas a tiempo ya que “un diagnóstico temprano es crucial para poder iniciar un tratamiento efectivo lo antes posible y conseguir una mejor calidad de vida”, por lo que es fundamental ponerse en manos de buenos profesionales, ha concluido.