La presidenta del Partido Popular en Extremadura, María Guardiola, ha asegurado que Extremadura «no puede seguir siendo un callejón sin salida» para los jóvenes de la región, ya que tienen que marcharse fuera a desarrollar su proyecto de vida, ni tampoco puede ser «un infierno fiscal» para los que deciden quedarse y emprender.

De este modo, Guardiola ha señalado que su partido va a centrar sus políticas en crear las condiciones para que regrese el «talento joven» que ha tenido que marcharse, y en llevar a cabo una «revolución fiscal» para favorecer la atracción de empresas que generan empleo de calidad y para que quien desee emprender pueda hacerlo sin trabas.

«Paro, pobreza y emigración son las consecuencias de las políticas que se han llevado a cabo en nuestra región para intentar solucionar los problemas de los jóvenes extremeños», ha explicado la líder del PP extremeño, en un encuentro este martes con la juventud de la región en el Parque del Príncipe, en Cáceres, para escuchar sus propuestas de futuro.

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En este encuentro, ‘Juventud y Futuro para Extremadura’, los participantes han trasladado a Guardiola sus inquietudes y sus demandas de cara a solucionar los problemas de empleo, el acceso a la vivienda y demás propuestas.

Así, ha recordado, que la región cuenta con un 41 por ciento de tasa de paro juvenil, que uno de cada tres jóvenes es parado de larga duración, y que el porcentaje de emancipación es inferior al 17 por ciento. Además, ha señalado que el 12,5 por ciento de los extremeños «vive con carencia materiales severas» y «los jóvenes extremeños sufren una sobrecualificación en su puesto de trabajo en un 55 por ciento».

«El PP que presido quiere ser el altavoz de los jóvenes y queremos que sean absolutos protagonistas del cambio en la región porque no quiero que la primera opción que tengan los jóvenes sea tener que irse a estudiar o trabajar fuera porque aquí no tienen ninguna oportunidad», ha manifestado, al tiempo que ha recordado que, «desde que Fernández Vara gobierna», unos 30.000 extremeños han salido de la región, 12.000 de ellos jóvenes, lo que ha calificado de «sangría».