El 75 por ciento de las familias atendidas por Cruz Roja Española afirma no poder mantener su vivienda a una temperatura adecuada, según se desprende del análisis de los proyectos que la institución ha llevado a cabo para luchar contra la pobreza energética en 2021.

Para hacer frente a esta situación, desde Cruz Roja Española se ha puesto en marcha una acción para entregar de kits de eficiencia energética y rehabilitación. Su finalidad es la reducción del consumo y la mejora del confort de los hogares.

Estos kits están compuestos por diferentes materiales como programadores, burletes para puertas y ventanas, bombillas y fluorescentes tipo LED, ahorradores de caudal de agua o reflectores térmicos para radiadores, entre otros.

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En Extremadura se han entregado desde el pasado mes de enero un total de 120 kits a familias de la región que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.

Además, la institución prevé que la subida de los precios de los suministros energéticos provocará un posible incremento de la pobreza energética en los hogares. 

De acuerdo con los datos de este estudio, en la zona Continental, donde se enmarca Extremadura, el porcentaje de personas que la Institución atiende y que no pueden mantener su vivienda a una temperatura adecuada asciende al 76 por ciento. En esta área territorial, el 40 por ciento afirma tener problemas en el frigorífico, el 77 por ciento cuenta con iluminación mayoritaria distinta de Led, el 85 por ciento de las familias no entienden completamente la factura de la luz y el 64 por ciento de quienes tienen derecho a bono social no lo perciben. 

El ahorro potencial medio por familia atendida por Cruz Roja detectado es de 178 euros al año, correspondiente a un 24 por ciento de su factura. Esta cifra se debe al alto número de familias con derecho al bono social que no lo están percibiendo, que alcanza el 69 por ciento, o a contratos no optimizados (17 por ciento). La automatización en la concesión del bono social por criterios de renta, reivindicación de muchas entidades sociales, acabaría en parte con esta situación.

Ambos factores, por ser tecnologías obsoletas y en mal estado, repercuten directamente en el consumo de las familias. A estas vulnerabilidades también se les suman las humedades en las viviendas, infiltraciones de aire en puertas y ventanas o la falta de agua caliente.


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