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Por Félix Pinero

Académico correspondiente de la Real Academia se Extremadura de las Letras y las Artes

 

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Dionisio Hernández Gil (Cáceres, 1934; Madrid, 21/12/2021), fue el octavo de nueve hermanos nacido en el seno de una familia de juristas, de la que el más destacado fue Antonio Hernández Gil (Puebla de Alcocer, Badajoz, 29/03/1915; Madrid, 26/05/1994), catedrático de Derecho Civil en las universidades de Granada y la Complutense y primer presidente de las Cortes democráticas (1977-1978) tras el franquismo; Medalla de Extremadura 1986 y director de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes (1983-1991).

Licenciado en Arquitectura por la Escuela Técnica Superior de Madrid en 1962, obtuvo el doctorado en 1972. Especializado en restauraciones de edificios históricos, ha dejado en su ciudad natal y Extremadura una huella imborrable en “la arquitectura como servicio público”, como dijere de él otro arquitecto de prestigio, Rafael Moneo, a quien sucedió como pensionado en la Academia de España en Roma[1], donde Dionisio permaneció becado entre 1963 y 1964

Entre otros cargos públicos, en 1979 fue nombrado inspector general de Monumentos de la Dirección General de Bellas Artes; después, primer subdirector general de Restauración de Monumentos (1981-1983); más tarde, director general de Bellas Artes (1983-1986) y a continuación, primer director general del Instituto de Restauración y Conservación del Patrimonio Cultural, creado por su iniciativa.

Medalla de Extremadura en 2001 por “su dilatada y brillante carrera como arquitecto y su importante labor en defensa del patrimonio artístico-extremeño y español” [2], fue también Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 2005; ganador en 1999, junto a Francisco Fernández Longoria, del concurso para la realización del Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo; en 1995 había ganado, junto a Rafael Olalquiaga, el concurso restringido para la ampliación del Museo del Prado. Premio del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP) en 2006 en la modalidad correspondiente a la trayectoria profesional, entre otros reconocimientos, han avalado su trayectoria profesional.

En Extremadura, sus obras más reconocidas son: el hotel “Alcántara” de Cáceres (1966), en la avenida Virgen de Guadalupe; la restauración del convento de san Benito, en Alcántara (Cáceres) en 1984 y 1985; las obras de rehabilitación de edificios históricos, como los palacios de La Generala y las Casa de los Ribera, en la ciudad monumental de Cáceres, para la Universidad de Extremadura; la restauración de la catedral de Coria y las iglesias de santa María y san Martín de Trujillo. Asimismo, transformó el antiguo hospital de san Juan de Dios de Mérida para sede de la Asamblea de Extremadura (1984-1985).

El gran legado dejado a Cáceres por Dionisio Hernández Gil fue, sin duda, la llamada que le hizo al alcalde de Cáceres para explicarle el plan del Gobierno de tramitar ante la UNESCO el expediente para que Cáceres fuese declarada Ciudad del Patrimonio Mundial, que tan bien relata el periodista Florentino Velaz en su libro biográfico sobre Iglesias Marcelo. [3] El alcalde encarga al concejal de Cultura, Marcelino Cardallliaguet, y al archivero municipal, Antonio Rubio Rojas, la coordinación del dosier, que se envía al Ministerio de Cultura. Hernández Gil le llama de nuevo para decirle que el 26 de noviembre se reúne la comisión del patrimonio mundial de la UNESCO y va a verse el expediente y a declararse a Cáceres como Patrimonio de la Humanidad, junto con Toledo y las Torres Mudéjares de Teruel. Le aconseja que prepare la maleta y el traje para asistir a la ceremonia de la declaración. Juan Iglesias se lo comenta al teniente de alcalde para asuntos internacionales, Juan Bazaga, y ambos sacan billete para estar en París el día 26 de noviembre de 1986. El relator elegido para exponer los méritos de Cáceres es el profesor de Historia del Arte de la Sorbona, Leon Pressouyre, que hace una defensa apasionada del tema de Cáceres. “La califica como la pequeña Florencia de España y dice que esta ciudad es la expresión del tránsito de la Edad Media a la Moderna.” El director general de la UNESCO, el senegalés Amadou-Mahtar M´Bow, toma la palabra en inglés y anuncia a la sala que está presente la delegación de Cáceres, encabezada por su alcalde Juan Ángel Iglesias Marcelo, que se levanta y saluda a la concurrencia con una pequeña inclinación de cabeza. El director general pregunta a los presentes si alguien desea intervenir o dar alguna objeción a la declaración de Cáceres. Nadie pone reparos e, inmediatamente, declara ante todos los asistentes que el comité acuerda la inclusión de la ciudad vieja de Cáceres en la lista del Patrimonio Mundial.

El embajador de España ante la UNESCO, los arquitectos del Ministerio y el alcalde de Toledo, que asistía también a la reunión, se saludan efusivamente como ocurrió con la inclusión de Toledo y Teruel. El embajador recibe en su despacho a las delegaciones de las tres ciudades y les invita a un almuerzo. Por la noche, tras regresar al hotel, los enviados cacereños hablan con el alcalde en funciones, Marcelino Cardalliaguet, que publica un bando el día 25 y organiza una colección de fuegos artificiales para conmemorar la efeméride del 26 de noviembre. Meses después de la inclusión de Cáceres en la lista de Patrimonio Mundial, los concejales de la Corporación cacereña Cardalliaguet y Bazaga visitan la UNESCO para entregar un obsequio al director general en agradecimiento a su apoyo a la declaración, En nombre del ayuntamiento le ofrecen un cuadro del pintor Massa Solís que recoge la ciudad vieja de Cáceres. El pintor acompaña a los dos ediles en la entrevista y comprueba que su obra la instalan en la galería de otros pintores importantes del siglo XX, junto a dos cuadros de Picasso y Miró.

            Ese fue, sin duda, el gran legado que Dionisio Hernández Gil dejó a su ciudad, además de sus obras; pero aquí los hombres pasan, aunque perduren sus obras y el silencio selle su muerte…


[1] Vid.: Moneo, Rafael: Dionisio Hernández Gil y la arquitectura como servicio público, en El País de 21/12/2021.

[2] Vid.: Diario Oficial de Extremadura (DOE), núm. 88, de 31/07/2001. Decreto 118/2001, de 25 de julio, de concesión de la Medalla de Extremadura a Don Dionisio Hernández Gil.

[3] Vid.: Velaz Domínguez, Florentino: Biografía. Juan Iglesias Marcelo, alcalde ejemplar, Diputación de Cáceres, 2016, págs. 95-103.


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